Consuelo Sánchez-Vicente – Un acto de justicia

MADRID, 3 (OTR/PRESS)

La propuesta del PSOE de extender a los inmigrantes no comunitarios el derecho a participar en las elecciones municipales como electores y elegibles creo que merece uno de esos consensos de Estado a los que tan dispuestos parecen ahora Zapatero y Rajoy.

La distancia sideral que hace unos años mantenían en materia de inmigración se ha ido acortando, en parte por la renuncia del presidente del Gobierno al buenismo de «papeles para todos» con que llegó por primera vez a Moncloa, pero también por la renuncia de Rajoy a mantener la estrategia del «no a todo» de la anterior Legislatura.

Si para algo ha servido el fallido pleno sobre la crisis económica de esta semana – del que salimos como entramos, sin saber qué piensa hacer el gobierno para acortar la crisis – creo que ha sido para certificar el final de la crispación. Las puyitas entre ambos continúan, como es natural entre partidos distintos.

Pero ambos parecen conscientes de que el nuevo escenario que se abre en el mundo, los retos de nuestro tiempo, necesitan de líderes capaces de dialogar La inmigración es uno de esos retos, como el agua, o el hambre, o la pobreza, o la energía.

Y para afrontarlos con posibilidades de éxito hay que hacer política con mayúsculas y anticipar las respuestas a los problemas. España ha cambiado mucho en muy pocos años, ahora somos un país que acoge inmigrantes en vez de exportarlos, y los principios de que inmigración debe ser ordenada y adecuada a las posibilidades de trabajo del país, y su regulación fruto de un acuerdo entre los socios de la Unión Europea en vez de unilateral, ya no son motivo de polémica entre los socialistas y los populares.

Tampoco debería serlo la extensión del derecho al voto a aquellos inmigrantes con residencia legal y estable entre nosotros que todavía no pueden hacerlo, sin más requisito que el de la reciprocidad, ya que de lo que estamos hablando no es de una concesión gratuita sino de la extensión de un derecho que los inmigrantes de los países miembros de la UE ya disfrutan desde hace varios años.

Hablamos mucho de que los inmigrantes tienen que integrarse, y el derecho al voto es la columna vertebral de las sociedades democráticas, lo que más integra a una persona en un país es poder elegir a sus representantes políticos y poder optar a serlo.

La legislatura del 9-M lleva tanto retraso por los congresos de los partidos que en realidad no va a empezar con toda su fuerza hasta después del verano; pero sería un buen augurio que empezase con un acto de justicia a quienes ya son, a todos los efectos, unos de nosotros.

Consuelo Sánchez-Vicente

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