Andrés Aberasturi – La reunión

MADRID, 14 (OTR/PRESS) Una vez fijada la fecha para la entrevista entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, cabría preguntarse si además de día y hora, hay también talante.

Porque en los últimos días hemos asistido a un cambio de papeles que no es fácil de entender: Rajoy ha pasado de la regañina diaria a la oferta de pacto mientras ZP ya ha avisado que hablara por hablar, no; que hay asignaturas pendientes que conviene aprobar cuanto antes.

Es decir, está pasando lo mismo que siempre, pero al revés: hasta ahora Rajoy se quejaba de que en la entrevistas con ZP no se hablaba de nada en concreto y el PSOE culpaba al PP de negarse sistemáticamente a cualquier tipo de acuerdo.

Y seguramente ni lo uno ni lo otro. Pero lo bueno del pasado es que ya no cuenta y lo malo es que si se olvida no se aprende nada y se vuelve a tropezar en la misma piedra.

Quiero decir que lo que ocurría en la legislatura pasada, nada tiene que ver con la actual situación pero pese a todo, malo sería volver a las andadas, al desencuentro, a la cerrazón.

Quiere el presidente cerrar la eterna crisis del CGPJ -y por añadidura del Constitucional- y hablar de terrorismo.

Y estaría bien que así fuera y que el PP acordara la más que necesaria actualización de esos dos pilares de la democracia y llegara ZP a un acuerdo para que el terrorismo no vuelva a ser una cuestión de partidos.

No creo que a estas alturas ninguna de las dos cosas vaya a ser un problema: sobre la renovación del CGPJ ya se está en ello y una vez descartada la posibilidad de cualquier negociación ni con ETA ni con su entorno, poco se puede decir más sobre el tema terrorista que unas declaraciones previsibles.

Pero siendo estos temas importantes, lo que le preocupa a la gente, hoy por hoy, es la crisis económica. Algo deberían hacer Gobierno y oposición para, sin engañar una vez más a nadie, sin negar una realidad evidente ni utilizarla como arma arrojadiza, escenificar -en el mejor sentido- que entre todos no sólo es posible sino necesario salir de esta situación de la mejor manera posible.

A la vuelta del verano habrá temas más que de sobra para discrepar y montar el desencuentro dialéctico con leyes tan complicadas y sensibles como la de plazos para el aborto o la del «derecho a una muerte digna». Pero esa es otra clase de política en la que las ideologías sí tienen mucho que decir.

El acuerdo en cómo salir de la crisis, no se limita al facilón «disminuyendo el gasto público» que luego rebate Blanco con soflamas demagógicas.

Hay algo más que se puede hacer y que se puede acordar y, sobre todo, hay algunas cosas que haciéndolas de acuerdo, serían más fáciles de digerir por el bien de todos.

Pero hay que ponerse manos a la obra y el recorte, hay que hablar muy seriamente con las autonomías y advertir a la gente que no son buenos tiempos.

Hay que convencer a empresarios y sindicatos y anunciar, en su momento, las medidas que sean necesarias para salir de este estado.

Ignoro si todo esto estará en la mente de los políticos y sus partidos o la reunión no va ser más que una prueba de buena voluntad. Hay tanto sobre lo que trabajar, que sería decepcionante salir de la conversación sin otra cosa que vagas generalidades.

Andrés Aberasturi.

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