José Cavero – Martinsa-Fadesa, la gran suspensión de pagos

MADRID, 15 (OTR/PRESS) Cuando se empezó a hablar de burbuja inmobiliaria y de cómo algún día tendría que estallar un negocio que venía a significar un alto porcentaje en el Producto Interior Bruto, nadie podía imaginar que fruto de la correspondiente crisis se producirían suspensiones de pagos en cadena y que alguna de ellas supondría todo un récord por sus dimensiones.

Es el caso que ahora mismo se está produciendo, y que ha podido ser contemplada en los últimos días con estupor e incredulidad. ¿Sería posible que una empresa de las dimensiones de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, presidida por un personaje bien conocido como Fernando Martín, se viera abocada a la suspensión de pagos, o concurso voluntario de acreedores?

Y sin embargo, así ha sido, después de haber descendido en unos pocos días todos los escalones del infortunio: caída en bolsa, en apenas dos días, hasta la mitad de su valoración anterior y negativa de los grandes bancos a facilitarle un crédito de 150 millones de euros para hacer frente a las necesidades de liquidez más apremiantes.

Algunos analistas sospechaban la felicidad del empresario Manuel Jove, quien hace algo más de un año había decidido vender por cuatro mil millones su empresa Fadesa a Fernando Martín.

Jove ha colocado aquella importante cantidad lograda en acciones del BBVA, mientras Fernando Martín actuaba como ha venido siendo tradicional en el sector inmobiliario: recurriendo a la banca para conseguir los correspondientes créditos con los que adquirir la nueva propiedad. De manera que Martinsa-Fadesa nacía con un pasivo de más de cinco mil millones de euros.

Esos 5.200 millones de deuda han terminado por ahogar a la promotora española con más activos y con más suelo, con bandos de las dimensiones de Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular como principales acreedores. El desencadenante de la crisis, conviene reiterarlo, ha sido la negativa de la banca a prestar más dinero.

El «ahora qué» no es menos angustioso: Se trata de saber qué futuro tienen los más de 800 trabajadores y esas deudas a las instituciones financieras.

Y el temor a que el Caso Martinsa-Fadesa pudiera repetirse: Si cae la gran inmobiliaria, se ha escuchado en las últimas horas en el asustado sector inmobiliario, podrían caer de parecida manera otras inmobiliarias de menor tamaño y menor diversificación internacional.

Una de las primeras decisiones de Fernando Martín, tras la suspensión de pagos, ha sido su dimisión como presidente del llamado G-14, el grupo de las principales inmobiliarias de España constituido, según dijeron, para intentar restablecer la buena imagen del sector.

Otro de los miembros de este Grupo, el presidente de Asprima, José Manuel Galindo, ha hecho un llamamiento a las entidades financieras para que eviten circunstancias como las que atraviesa Martinsa Fadesa, dado que a tales bancos y cajas no les interesa convertirse en inmobiliarias.

Y ha reclamado Galindo que bancos y cajas se comprometan a no restringir la financiación a los compradores, un comportamiento que ahora mismo está impidiendo que los demandantes de vivienda, a quienes se niegan créditos, tengan posibilidades de adquirir tales viviendas, de manera que crece y crece el stock…

Han recordado los diarios de este martes, todos los cuales han destacado muy ampliamente la suspensión de pagos o concurso de acreedores, que Martinsa Fadesa ya estuvo a punto de caer en esta situación , cuando finalmente cerró la negociación de su deuda de 4.000 millones con 45 entidades financieras, entre ellas Caja Madrid, que prestó 800 millones, y La Caixa, que aportó algo menor cantidad.

El préstamo sindicato incluía otros 400 millones del banco Popular. Y en ese acuerdo de mayo se incluían numerosos requisitos que Fernando Martín se ha visto incapaz de cumplir. Uno de ellos consistía en que en junio debía conseguir otro crédito de 150 millones para desarrollar proyectos de inversión en el exterior.

Martinsa-Fadesa entendía que ese dinero se lo prestaría el banco público ICO, Instituto de Crédito Oficial, pero la institución de Economía se negó a comprometerse con un sector en estado de coma…, y del mismo modo reaccionaron las restantes entidades financieras.

El ICO entiende que su tarea no es prestar fondos que se destinarían a refinanciar deuda. Los pasados jueves y viernes, todos los bancos dieron su respuesta negativa a Martinsa-Fadesa, y en los días siguientes se ha registrado la brusca caída de sus cotizaciones en bolsa…

José Cavero.

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