Charo Zarzalejos – Cien días


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Hoy domingo se cumplen los cien primeros días del Gobierno. Suelen ser días de gracia, el periodo acordado para que el Ejecutivo tome tierra. En esta ocasión, han sido cien días en los que ni el Ejecutivo ni su Presidente pueden alegar una despiadada oposición. Si el PP ha ocupado espacio no ha sido por su marcaje al Gobierno, sino por el ruido general en su desordenada casa.

Han sido, pues, cien días con el escenario libre y ha sido en este amplio espacio en el que han transcurrido estos cien días que no pueden calificarse de gloriosos. Es como si el aura que ha venido rodeando de manera especial al Presidente comience fogonazos de sombra.

La negada crisis ha revoloteado por encima de un Ejecutivo prisionero del discurso de su Presidente. Un discurso reiterado y contumaz: la situación no es tan mala y, además, los más desfavorecidos «podéis contar conmigo».

Pero la realidad se impone, galopa con fuerza propia, y los «desfavorecidos» son cada vez más. La última el consejo de expertos convocados en Moncloa, como si el Ejecutivo por sí mismo no tuviera los elementos necesarios para establecer un diagnóstico, como si Solbes no existiera, como si Sebastián no fuera suficiente.

Es difícil entender tanta «movida», salvo si se concluye que el Presidente quiere abrir muchos frentes, para no tener que lidiar a ninguno, o que -si es lo mas previsible- busque compañías y cobijos para ponerse al frente de una manifestación que no le gusta.

Primero expertos, luego sindicatos y empresarios, Sebastián sin corbata, Solbes aumentando porcentajes de impuestos a favor de las autonomías, y éstas, a su vez, insatisfechas. Y todo esto, sin hablar de Ibarretxe, que sólo los que no le conocen pueden pensar que ha llegado hasta aquí para nada.

El panorama no es fácil, pero en estos cien días el Gobierno se lo ha complicado a sí mismo con la tozudez de un optimismo tan retórico como ineficaz es el pesimismo. Apelando al realismo, reconociendo la realidad, todo resulta siempre más manejable.

El día 23 Rajoy acude a Moncloa. Hay socialistas que han planteado el encuentro como un test del talante popular; es decir, si hay acuerdo es que hay talante. Sin embargo, Rajoy ha reiterado su mano tendida para aquellas cuestiones sustanciales.

Algunos acercamientos se han producido, pero lo que es en la forma de afrontar la crisis será más complicado. El PSOE busca la diferencia cada día con un discurso que es consigna: «ellos recortaron derechos y nosotros no lo haremos».

Así nos adentramos en el final de este trimestre, que todos auguran como vísperas claras de unos tiempos con más dificultades que las actuales. Y al Gobierno se le han acabado los cien días y la Oposición tiene ya la casa en orden.

Charo Zarzalejos.

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