Carlos Carnicero – La normalización de la política


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Por primera vez en cinco largos años, una reunión del presidente constitucional del Gobierno de España con el líder de la oposición se ha saldado con compromisos y acuerdos que son imprescindibles para el normal funcionamiento de las instituciones. Hay que felicitarse por ello porque significa recuperar la normalidad política e institucional.

La larga trayectoria de Mariano Rajoy, su alineamiento con las tesis más duras del aznarismo, hacían dudar seriamente de la posibilidad de que realizara un cambio en sus políticas.

Se suponía que no era suficiente apartar a los peones de esas metodologías sino que había que sustituir a quien las condujo durante la anterior legislatura. Podría decirse que el cambio anunciado por el PP en sú último congreso necesitaba gestos importantes para tener credibilidad.

Ahora Mariano Rajoy ha dado un paso muy importante para que sus cambios sean reconocidos. Frente a quienes sostienen que todos esos cambios son sólo maquillaje para un mismo proyecto político, los hechos están demostrando que por lo menos los procedimientos y las disposiciones son distintas.

Si el PP está dispuesto a llegar a acuerdos en la renovación de los órganos rectores de la Justicia no puede dejarse de llamar la atención sobre la novedad que significa el final de la política de obstrucción que fue llevada durante largos años.

Si el PP ha declarado formalmente que apoya la política antiterrorista del Gobierno –con la salvedad de que no aceptaría una negociación política con ETA- no puede dejar de reconocerse un cambio radical desde la desleal política de confrontación que ha sido la constante en el hacer del PP durante los últimos largos cuatro años. El hecho de que las rectificaciones del PP demuestre lo equivocado que etaba no le quita méritos a haber vuelto a esa normalidad que no existía.

Estamos hablando no sólo de procedimientos sino de las señas de identidad de un talante que tenía en la confrontación total su forma de entender la política. El PP podrá discrepar de lo que crea conveniente, podrá denunciar los fallos del Gobierno, pero la realidad es que la forma imprescindible de relacionase el poder y la oposición ha dado un vuelco espectacular en la primera reunión contractiva que han celebrado José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Ahora es sencillamente el turno de la política.

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