Esther Esteban – Más que palabras – Obama no vino a España pero su gorra… está en Ferraz


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Pensaba que eso de salir en la foto era algo muy «Made in Spain», algo tan típico como el gazpacho o el tinto de verano en Agosto.

De hecho he de reconocer que me sigue llamando la atención cuando estoy en algún acto con políticos -sean de un color ideológico u otro- que los ciudadanos de a pie se «pirrien» por hacerse una instantánea junto a ellos, cosa por cierto que ahora con la móvil-manía resulta tirado. Sin embargo estaba equivocada.

Esto de dar fe de que has tocado «líder», aunque sea de tercera, es algo universal y mola tanto como tener una instantánea con el actor de moda o la cantante del momento.

Tampoco es una afición exclusiva de la bendita clase media ¡esa tan sufridora que aguanta lo que le echen!. Con motivo del periplo de Barack Obama por los mas florido de Europa nos hemos enterado que en una era tan mediática como la nuestra, tener una instantánea con el candidato se ha convertido en un trofeo de esos por el que alguno está dispuesto a matar.

Es como si el «efecto Obama» se hubiera contagiado y nadie se hubiera resistido a hacerse la foto con el candidato Demócrata en el lugar mas representativo de cada país, con el mejor plano posible y además con una sonrisa de oreja a oreja.

Tanto Angela Merkel como Nicolás Sarkozy buscaron para la ocasión una escenografía de esas de souvenir y, según cuentan, la foto de Londres provocó momentos de auténtica angustia en el famoso numero 10 de Downing Street.

A Gordon Brown ese día se le acumularon las desgracias. La visita no solo se produjo después de que el primer ministro británico recibiera un durísimo varapalo electoral en el Este de Glasgow y su popularidad estuviera bajo mínimos, sino que el «amigo americano» también se dejó ver y fotografiar con su antecesor Tony Blair y con su rival David Cameron, que preparó la consabida foto en el incomparable marco del Palacio de Westminster y el Big Ben ¿quién da mas?

En España no hemos tenido ese problema. No hemos existido porque aunque somos muy partidarios del «candidato revelación», eso de que nuestro presidente afeara a la señora de las barras y las estrellas es una ofensa nacional y ningún candidato que se precie -por mucho que sea demócrata y teóricamente amigo de un gobierno socialista- quiere disgustos de patriotismo de puertas adentro de su país.

Zapatero no se ha hecho la foto, pero en compensación al todopoderoso Pepe Blanco le han regalado una gorra de Obama -enviada directamente por su equipo de campaña- que ha colocado en un lugar muy visible en su despacho de la sede socialista de Ferraz.

Es azul marino y con el nombre del candidato bordado en llamativas letras doradas, y doy fe de ello porque lo han visto los ojitos de esta periodista que se han de comer la tierra.

Constato que le queda que ni pintada, pero el vicesecretario general del PSOE se cuida muy mucho de que le fotografíen con ella. Tal vez por aquello del mal fario, o porque su jefe de filas no atina ni una cuando se trata de hacer pronósticos sobre quienes serán los ganadores en otros países ¡lagarto, lagarto!. A la hemeroteca me remito.

Eso sí no me resisto a decir que también yo he sucumbido a la «obamamania» y desde su primera aparición estelar es mi candidato, aunque nadie me haya enviado una gorra desde el país mas poderoso de la Tierra. Claro que ¡siempre ha habido clases!.

Esther Esteban

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