José Cavero – Seria crisis entre el Gobierno y Cataluña


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Poco a poco, en los últimos meses nació y se desarrolló una crisis que bien pudiera tener efectos temibles en las relaciones del Gobierno central con el Gobierno de la Generalitat de Cataluña.

Posiblemente porque «donde hay confianza da asco», como dice el refranero español, las relaciones entre los socialistas que gobiernan en Madrid y en Barcelona han ido más allá de lo indeseable. Por cierto, que el refranero ha sido empleado a menudo, por parte de José Montilla, presidente del Govern de la Generalitat de Cataluña, para anunciar o justificar golpes bajos escasamente aceptables, como cuando dijo a Zapatero que quien mucho te quiere te hará llorar, o que nosotros queremos mucho a Zapatero pero mucho más a Cataluña.

Detrás de cada una de tales demostraciones «de cariño», Montilla «arreó» a su correligionario golpes impresionantes, siempre en la misma batalla de la financiación autonómica, que ya tiene unos cuantos capítulos nada diplomáticos ni nada amables.

Recuérdese que desde la Generalitat de Cataluña empezó la ofensiva señalando unas balanzas fiscales según las cuales Cataluña, lejos de ser la región tacaña que siempre ha sido presentada, resultaba generosísima y espléndida, más solidaria que casi nadie con el resto de España. Luego, se acudió a negociar y pactar con los valencianos para hacer un frente común. Y finalmente, en la estrategia de combate contra el Gobierno central, el tripartito de Montilla recurrió a CiU de Mas y Duràn con la amenaza de que no votarían los presupuestos generales del Estado si no obtenían una financiación que les resultara complaciente y acorde con sus propios cálculos.

A todo esto, han jugado con la fecha que se establece en el Estatut, el 9 de agosto, para denunciar reiteradamente al Gobierno de Zapatero de incumplir sistemáticamente con la ley orgánica todavía en manos del Tribunal Constitucional, y siempre confiados en que la negociación de «sus dineros autonómicos» se negociará en un tú a tú, de Gobierno central a Gobierno autonómico, que desde un primer momento rechazó «Madrid».

Lo cierto es que toda esta estrategia de tensión llevada a cabo por Montilla y Castells han llevado al PSC a una situación de haber provocado gravísimo enfado entre los socialistas españoles en su conjunto, empezando por el propio Zapatero, y siguiendo por el presidente del PSOE Y Presidente andaluz, Manuel Chávez, que también hizo pública su discrepancia con su correligionario catalán-andaluz que es Montilla. No pocos recurren y recuerdan, precisamente, la condición de «Charnego» de Montilla, que le hace ir mucho más allá de lo que nadie fue en sus reclamaciones al Gobierno central, acaso para lavarse de esa condición de extraño admitido entre los naturales del lugar… Sea como fuere, las aguas esta vez han ido más lejos de lo inamigable, y pocos pueden averiguar hasta dónde se llegará en esta ocasión.

De momento, ha pasado el 9 de agosto, y los partidos catalanes han hecho causa de guerra de esta situación: No disponen de la fórmula que les hubiera gustado. Por mucho que Solbes les diera a conocer la cuya, y que los partidos catalanes aceptaran ofrecer su propia fórmula alternativa, nada de eso ha sucedido, salvo la insistente reclamación de que el Gobierno central debiera colocar en la mesa de las negociaciones del orden de once o doce mil millones más, para el reparto general, de los cuales algo más de tres corresponderían al presupuesto catalán. Guste o no guste…

José Cavero.

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