José Luis Gómez – A vueltas con España – Riesgos para el turismo


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

La economía española deslumbró al mundo en los últimos años gracias a tres pilares: el boom inmobiliario, el consumo interno y el turismo. Hay más factores, pero fueron esos tres los determinantes de las altas tasas de crecimiento de la que es una de las diez primeras economías del planeta.

La locomotora de casi todo fue el ladrillo, capaz de generar mucho empleo y plusvalías desconocidas en otros gremios y, a la vez, especialmente bien dotado para tirar de otros muchos sectores.

Una vez pinchado el globo inmobiliario, también comenzó a perder vitalidad el consumo, con el agravante de que la inflación no cedió y las familias descubrieron que están endeudadas a unos niveles de récord histórico. Quedaba, pues, el turismo, que es el auténtico petróleo de España, pero los últimos datos sobre la evolución de esta industria también arrojan una contención en esta actividad.

Puede haber aspectos coyunturales en la entrada de extranjeros en julio, mes en el que se dispararon los carburantes, pero la clave está en determinar si el hasta ahora exitoso modelo de sol y playa goza o no de buena salud. O simplemente sucede que ha tocado techo. Para España, para su Gobierno y sus empresarios, no es un asunto baladí que esté claro el futuro del turismo.

Entre otras cosas, porque si también se cae el negocio del sol, los ya inquietantes malos augurios para el empleo podrían ser difícilmente calificables. Con independencia de lo que digan los próximos estudios de los expertos, hay tres datos que saltan a la vista: España ya es un país caro para comer y salir, las ofertas complementarias de calidad no siempre existen y el trato personal a los turistas admite algo más que mejoras.

José Luis Gómez.

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