Fernando Jáuregui – La semana política que empieza – Este va a ser un curso político distinto


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Todos los indicios muestran que el curso político que se inaugura este lunes va a ser, más o menos, como los demás: las mismas declaraciones previas de Zapatero y Rajoy, el mismo tono en las reacciones.

Pero se me hace difícil creer que este verano, que terminó en tragedia y que preludia tantos sobresaltos económicos y políticos, vaya a dar paso a un otoño como los de la anterior legislatura, sin ir más lejos. Tengo para mí que los ciudadanos pedían y piden otra manera de comportarse a la clase política.

Además, a la fuerza ahorcan: ya esta misma semana nos vamos a encontrar con indicadores económicos poco alentadores. El clima político en el País Vasco es muy denso, y también lo es, en el fondo, en Cataluña. Las entrevistas con Zapatero y con Rajoy, que este domingo aparecían en algunos periódicos, no indican, desgraciadamente, que ninguno de ellos venga con propuestas nuevas ni con ganas de ilusionar a los españoles.

Pero ya digo que a ZP, que sigue con sus viejos trucos montañeros de imagen -es joven, está en plena forma, etc- y a Rajoy, el hombre tranquilo que continúa utilizando su tierra natal para reaparecer tras las vacaciones -tampoco ha sido un verano de actividad frenética para él, que se sepa-, la ciudadanía les va a exigir más, mucho más.

Siempre consideré que tanto el presidente del Gobierno como el líder de la oposición son dos personas sensatas, honestas y de buena voluntad. Ninguno de los dos es un genio de la política, pero probablemente ni falta que les hace; tienen defectos y virtudes que les hacen complementarios. A estas alturas del partido, deberían plantearse algunas acciones políticas conjuntas, y pienso que, al final, es lo que harán, sobre todo ante la nueva singladura del barco del PP impuesta hace tres meses por Rajoy.

De acuerdo: no había crisis económica -o sensación de ella- en la anterior Legislatura. Pero había una tensión, una crispación, que ahora no existen, no, al menos, con aquella intensidad. Y de aquella crispación nada positivo ha surgido. Soy de los que piensan que todo contacto entre el jefe del Ejecutivo y el líder de la oposición es positivo: tanto como negativo es que no se encuentren casi nunca y que, cuando lo hacen, sea para tirarse los trastos a la cabeza. Ignoro cuántas veces se han hablado por teléfono ZP y Rajoy en estos últimos días azarosos. Pero apostaría que ambos comparten el deseo de que este curso sea distinto. Y, si ellos verdaderamente lo quieren, lo será.

Fernando Jáuregui.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído