José Cavero (1) – Segundos fuera


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

El nuevo curso político está servido. Con unos pocos días de diferencia, habrán regresado ya a sus lugares habituales de trabajo los dirigentes políticos.

Los diputados aún tardarán algo más: las Cámaras legislativas suelen tener escasa prisa en reanudar tareas, aunque en este agosto, el Congreso haya visto interrumpido su descanso por las comparecencias de Pedro Solbes, sobre la financiación autonómica, y de Magdalena Alvarez, por la tragedia aérea de Spanair.

Y también tardarán un par de semanas en regresar a sus puestos de trabajo habituales los docentes y sus discípulos, y algo más si se trata de universitarios. Pero para muchos ciudadanos, el mes de septiembre llega con la exigencia del regreso a los viejos horarios, las viejas preocupaciones, acaso agravadas por la crisis, y a los viejos hábitos de trabajo.

Y en este contexto, este domingo, víspera de la reanudación del curso político, ya «hacen guantes» desde las plataformas periodísticas, el jefe del Gobierno y el principal jefe de la Oposición, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, respectivamente.

Tienen ante sí un curso con unas cuentas pruebas de primer orden, como la ya referida crisis económica, que todo lo condiciona, y a continuación, otra serie de tareas nada menores: el debate y negociación de la financiación autonómica, el debate y votación de los Presupuestos Generales del Estado, la consulta de Ibarretxe en Euskadi, la renovación del Consejo del poder Judicial y del tribunal Constitucional, la sentencia sobre la ilegalización del PCTV y de ANV, la decisión del TC sobre el Estatut catalán…, todo ello en este cuarto cuatrimestre del año, a todas luces intenso. Luego, con el año nuevo, es probable que ya se vean algo más claramente las dimensiones y acaso el final de la crisis, y las tres citas electorales de 2009, autonómicas vascas, autonómicas gallegas y renovación del Parlamento Europeo…

Decíamos que en estas vísperas de casi todo, Zapatero y Rajoy ya lanzan sus mensajes en otras tantas conversaciones periodísticas. El primero, dice a «El Mundo», en su serie que recuerda 30 años de democracia, que nuestra generación verá la reforma de la Constitución, o que reivindicar los Pactos de la Moncloa suena nostálgico, antes de entrar propiamente en las materias clave del momento: Insiste el presidente en que «somos más fuertes y podemos afrontar con tranquilidad este ciclo económico adverso. Nos vamos a recuperar sin resentir la política social». Los mismos mensajes de optimismo y confianza que reitera desde que empezó a verse la gravedad de la crisis.

Luego, aborda Zapatero algunas otras cuestiones no menos inevitables, como ETA y aquel frustrado diálogo de la anterior legislatura: «El proceso de paz no me ha dejado heridas, aunque sí dolor por las víctimas tras la tregua». Pero sigue «en la resistencia»: «las críticas han quedado desnudas», afirma. Hace referencia, asimismo, a la reciente declaración de un Aznar orgulloso de su foto de las Azores con Bush: «Fue un error y lo sabe, pero no lo admitirá. Si lo hiciera, no sería él». Y el anuncio de que se verán pronto. Celebra Zapatero los 30 años de democracia: «Hemos construido la democracia, somos un país de libertades, nos hemos abierto al mundo, multiplicado por cinco nuestra renta per cápita, desarrollado un estado de bienestar.

El gran atraso histórico de España, que eran la negación de la mujer y la desigualdad en la educación, se ha superado en un 70% y hemos convivido en paz. ¿Equivocaciones?, creo que colectivamente no ha habido equivocaciones. Hemos creado nuestro propio modelo territorial, pero, mi valoración del Estado de las autonomías es también positivo. El sistema de generalizar la autonomía fue y es más racional para el funcionamiento del conjunto del Estado y más justo porque da oportunidades a todas las CCAA. España ni se rompe ni se romperá, nuestra unidad está garantizada, la democracia es la salvaguarda de nuestra unidad y además una mayoría amplísima de ciudadanos en todas las comunidades, subrayo en todas, quiere vivir en un Estado como España».

En cuanto a Mariano Rajoy, dice a El País -es su principal titular- que Zapatero está en Cataluña, por razón de la controversia suscitada por la negociación de la financiación autonómica, como el bombero pirómano. Pero su asunto central es la crisis económica. Señala Rajoy que quiere un partido que pueda ser votado por gente que no defienda el grueso de nuestra ideología y pone nota al Gobierno en estos cuatro meses de nuevo mandato:

«Suspenso. Lo más importante que tenía el Gobierno, que es abordar la crisis económica y ha sido un fracaso. ¡Lleva cuatro meses y la sensación que transmite es que es un Gobierno antiguo y agotado. Es un Gobierno quemado. España tiene un problema de competitividad muy grave y un déficit exterior de más del 10% del PIB. El presidente cree que estamos mejor que otros, cosa que tampoco comparto. Los datos de paro y crecimiento son peores en España que en otros países.

Vamos a llevar una propuesta al Congreso para bajar el impuesto de sociedades a pequeñas y medianas empresas, para aumentar las deducciones del IRPF a quienes pagan intereses de créditos hipotecarios. Queremos que estas medidas se debatan en septiembre. Le vamos a decir al presidente que no nos parece bien que el gasto público crezca otra vez por encima del crecimiento nominal de la economía. El impuesto de sociedades se puede bajar al 20% [ahora está en el 25%]. La economía española necesita confianza y hacer una apuesta por la pequeña y mediana empresa, que emplea a más del 80% de los trabajadores en España. Sería un movimiento en la dirección correcta. Desgraciadamente, hemos dilapidado 6.000 millones de euros con la rebaja fiscal de los 400 euros. La otra medida prioritaria serían las deducciones por intereses de créditos hipotecarios. Aumentaríamos el tipo del 15% al 25% y la base sobre la que se aplique. Hay más de ocho millones de hipotecas en España, son ocho millones de familias que sufren una situación de crisis, y pretendemos además lanzar un buen mensaje al sector de la construcción».

José Cavero.

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