Consuelo Sánchez-Vicente – Más que preocupados


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

El ministro de Trabajo se ha convertido en uno de los referentes de sensatez de nuestra clase política, y acaba de decir algo tan serio como que no se puede descartar que el INEM, ahora con superávit, entre en déficit a no tardar mucho debido al mayor gasto al que tendrá que hacer frente ante la subida incesante del paro y la caída proporcional que están experimentando los ingresos de las cotizaciones sociales de las que se nutre el INEM.

Esto no quiere decir, según el ministro, que el Estado no vaya poder hacer frente al pago de la prestación por desempleo a todos los desempleados que las cobran en la actualidad, ni que ninguna persona que cotice o haya estado cotizando hasta ahora vaya a perder este derecho. Lo que no pueda pagar el INEM se pagará con cargo a otra partida.

Pero la noticia es mala, y abunda en algo de lo que venimos oyendo hablar desde hace casi un año y que ya ha empezado a tomar cuerpo junto donde más nos duele a todos los ciudadanos, el empleo. Aunque esta crisis es internacional, el empeño del gobierno en negar su mera existencia está contribuyendo a agravar sus consecuencias

Yo no se que es lo que hay que hacer, para eso está el gobierno, para eso elegimos al gobierno. Pero prácticamente todo experto que abre la boca lleva meses tachando como poco de insuficientes y a veces de contraproducentes las medidas que ha ido adoptando a trompicones el gobierno para paliar la crisis; y algo de razón deben de tener cuando día tras día cae un nuevo dato y no repunta ninguno. Algo de razón digo yo que tendrán cuando la realidad, que es poco amiga de bromas y no entiende de enjuagues, les está dando la razón.

«Hasta que no nos vemos en el paro los ciudadanos no nos preocupamos de verdad, y hasta que los ciudadanos no nos preocupamos de verdad el gobierno no se preocupa lo bastante», me dijo antes de las elecciones del 9-M un empresario con quien charlaba sobre lo incomprensible que me resultaba que en vez de admitir la crisis, remangarse y pedir a la gente que arrimase el hombro a la búsqueda de soluciones, el presidente Rodríguez Zapatero se empecinase negar lo obvio; es decir, que la crisis existe. Al ser las causas de esta crisis internacionales, no se me alcanzaba a mí que tenía que perder Zapatero con admitirla. Ni se me alcanza por qué sigue sin nombrarla. La teoría del optimismo es un arma de doble filo, cuando va acompañada de medidas creíbles que permiten ver el final del túnel contribuye a crear confianza, pero si no a lo que contribuye es a extender la incertidumbre. Y en esas estamos. Ya ha llegado el lobo. Ya estamos en el paro. Los ciudadanos ya estamos más que preocupados. Esperemos que, aunque tarde, se haga buena la segunda parte del pronóstico de este empresario y el gobierno se ponga las pilas.

Consuelo Sánchez-Vicente.

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