Julia Navarro – Escaño Cero: «Mirando hacia atrças sin ira».


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Si mi abuelo estuviera enterrado en una cuneta o en una fosa común haría lo imposible por poder enterrarle dignamente. De manera que me parecen loables todas las iniciativas que se han venido poniendo en marcha para rescatar de las fosas comunes a los miles de españoles que fueron fusilados, asesinados, durante la Guerra Civil.

Pero, en mi opinión, una cosa es rescatar los restos mortales de nuestros familiares para darles sepultura y otra muy distinta abrir una «Causa General» sobre la Guerra Civil, que es lo que parece desprenderse de la iniciativa del juez Garzón.

No voy a opinar desde el punto de vista jurídico la iniciativa, porque carezco de conocimientos jurídicos necesarios, pero ahí están las opiniones de todas las asociaciones de jueces y fiscales señalando que el camino emprendido por Baltasar Garzón es jurídicamente inviable.

Pero ni siquiera es ésto lo que más me preocupa. Creo que el juez Garzón tiene suficiente consistencia jurídica para saber lo que hace y si ha dado ese paso es porque honradamente cree que lo puede dar. Tampoco comparto los ataques furibundos que desde algunos sectores han dirigido a Baltasar Garzón. De manera que me parece loable que el juez Garzón pida a las instituciones un registro de todos los muertos durante la Guerra Civil para poder hacer un censo que permita a muchas familias saber dónde están enterrados los suyos. Pero dicho ésto, sí creo que una cosa es recuperar los restos de los desaparecidos durante la Guerra Civil y otra muy distinta hacer un proceso a quienes desencadenaron y participaron en aquella tragedia.

Me parece que setenta años después no tiene mucho sentido reabrir heridas que todos decidimos que debían cerrarse durante la Transición. Porque la Transición, con la ley de amnistía fué eso, poner un punto y aparte a lo que había sucedido en nuestro país y comenzar a construir un Estado democrático, que es lo que se hizo, renunciandose a cualquier tipo de venganza.

La Transición española se admira y se estudia en todos las Universidades del mundo, precisamente por la capacidad que tuvieorn los políticos de esa época de no ahondar en las divisiones entre los españoles, en no enfrentar a las familias, en no recrearse en las heridas mal cicatrizadas.

Hay quienes pretenden echar por la borda los logros de la Transición, los que siempre han añorado que no se hubiese dado paso a la venganza, o a hacer justicia, según lo miren unos u otros.Pero ese fué el Pacto y debería de ser respetado. La Historia es la que es, y la Guerra Civil fue un momento terrible de la Historia de España, en la que un grupo militares apoyados por un sector civil se alzó contra el poder legítimo de la República, sumiendo a España en un baño de sangre. Las atrocidades que se cometieron fueron innumerables, pero esas atrocidades se perpretaron por ambos bandos, aunque uno estuviera formado por los golpistas y otro por los que defendían a la República. En la memoria de muchos pueblos está la llegada de fascistas buscando «rojos» para fusilar, y la llegada de los «rojos» para fusilar a los fascistas. No hay muertos de primera y de segunda, todos duelen igual.

La sociedad española tiene otros problemas que el de ponerse a proceder una Causa General contra los instigadores de la Guerra Civil, por muy jurídicamente que se pudieran sustentar. Todos conocemos nuestro pasado reciente, y la inmensa mayoría de los ciudadanos queremos que sea eso un pasado superado que ha quedado atrás. No inventemos problemas nuevos de asuntos viejos, porque eso no es lo que quiere la mayoría de la sociedad y dejemos a los muertos descansar en paz.

Julia Navarro.

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