Fernando Jáuregui – La demasía en política.


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Quiero romper una lanza por el presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, blanco de ataques sin cuento desde algunos sectores políticos y mediáticos a cuenta de unas declaraciones -ciertamente desafortunadas, pero de alcance «menor»– acerca de cuándo perdió la virginidad. No, no defiendo algunas salidas de tono, ni de políticos ni de nadie; ni tampoco me parecen defendibles ciertos programas televisivos, en los cuales la simple comparecencia te desgasta, una comparecencia que pienso que los políticos deberían evitar.

Defiendo al presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla –de entrada advierto, como corresponde, que es paisano, contertulio y amigo–, porque creo que ha sido atacado de manera injusta y algo desmesurada: convertir unas declaraciones acaso de mal gusto, pero desenfadadas, en nada menos que una apología de la prostitución, es una demasía. Y en esa demasía han caído en el PP, como si no hubiese, acaso, cosas más sustanciosas que una gracieta de tres al cuarto, en un programa que se va convirtiendo de chistoso en semibasurero, por las que deba criticarse al gobierno cántabro.

Me parece que el papel de la oposición es fundamental a todos los niveles: local, autonómico, nacional. Y hay muchos frentes en los que esta oposición puede y debe -vaya si debe, con la que está cayendo_ejercerse. Pero no me parece conveniente la frivolización que consiste en achacar «al que se está yendo» (Zapatero, abandonando el hemiciclo tras intervenir en la sesión de control parlamentario) las culpas de los problemas, de todos los problemas, que nos afligen a los españoles, a todos los españoles. Hay que acotar, señora Sáenz de Santamaría, hay que acotar para que la crítica sea verdaderamente eficaz y no un cohete que estalla en medio de risas o escándalo.

Y no hay que echar gasolina a los rescoldos (esto viene a cuento de la crítica a Revilla por ¡»fomentar la prostitución»!) porque el incendio se puede volver contra quien lo provoca. La política española necesita más reflexión, en las tareas de gobierno -acusar desde el PSOE a Rajoy de «xenófobo» por decir que hay inmigrantes cobrando el paro es, simplemente, ridículo_ y en las de la oposición. Entiendo que este juego deformador de declaraciones y contradeclaraciones no sirve más que para aumentar el ya considerable ruido ambiental, que es algo que ya se sabe que favorece poco el raciocinio.

Fernando Jáuregui.

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