Alfonso Rojo – Acogotar a Hamas


MADRID, (ABC)

No se debe hacer la mínima concesión a los malvados. La victoria electoral de Hamas es un desastre para Oriente Próximo y preconizar la confraternización con los triunfadores en las urnas, como hacen Javier Solana y casi todos los dirigentes de la Unión Europea, es un trágico error.

Hamas figura en la lista europea de organizaciones terroristas y ha obtenido la mayoría absoluta sin renunciar al terrorismo y proclamando su deseo de aniquilar al Estado de Israel.

Sus dirigentes no han hecho un solo gesto que pueda hacernos suponer que van cortar lazos con quienes se embuten en chalecos explosivos y abordan autobuses escolares, con la aviesa intención de despedazar judíos.
Hace ya tiempo, en Jerusalén, escuché de labios de un viejo periodista que, mientras parte de los palestinos odiaran más a los judíos de los que aman a sus hijos, la paz sería imposible.

Era una frase tremenda, pronunciada al día siguiente de que un terrorista se inmolara en el interior de un autobús de la línea 19, y a los pocos minutos de que la madre del asesino-suicida apareciera en la pantalla del televisor, deshecha en llanto y gritando que sólo ansiaba que el resto de sus hijos siguieran el ejemplo del hermano mayor.

Si hubiera elecciones libres en los países árabes, probablemente los fanáticos islámicos ganarían en muchos de ellos. El triunfo de Hamas ha sido impecablemente democrático, pero el éxito en las urnas no modifica la naturaleza de las cosas.

El mundo occidental, el grupo de países donde se respetan los derechos humanos, impera la ley, hay separación de poderes y la religión pertenece a la esfera íntima del individuo, no puede confraternizar con quienes preconizan la bomba como supremo argumento.

Ni moral ni políticamente se puede reconocer a un gobierno vinculado al terrorismo. Tampoco darle ayuda financiera. El mensaje de la UE debe ser claro: ustedes han ganado en las urnas, tienen derecho a gobernar y contarán con nuestra ayuda, pero antes deben renunciar al horror y aceptar el derecho a la existencia del Estado de Israel, como nosotros reconocemos el derecho a que los palestinos tengan el suyo.

Publica The New York Times que Washington y Jerusalén están planeando una campaña destinada a acogotar a Hamas, negando el pan y la sal a los palestinos, para forzar nuevas elecciones que permitan el retorno de Al Fatah al poder.

Dejando a un lado que los dirigentes de Al Fatah, con Arafat al frente, han sido unos corruptos de espanto, la táctica es equivocada. En la larga y penosa historia del conflicto palestino-israelí no hay un solo indicio de que empujar a la población de Gaza y Cisjordania hacia la desesperación y la miseria haya contribuido a hacerla más razonable y moderada.

Entre la complacencia de la UE y el garrote de EEUU, hay un camino intermedio.

ALFONSO ROJO

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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