Fermín Bocos – Espías


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Como arte y ciencia de la impostura, el espionaje es uno de los oficios más antiguos. Siempre hubo espías: la Serpiente del Paraíso, fue la primera; la balinesa Mata Hari, la más famosa; el alemán Richard Sorge, el más arriesgado; el catalán «Garbo» el más afortunado y Bond, James Bond, el espía inventado más «glamouroso».

Espías, ya digo, siempre los hubo actuando en su medio natural: las sombras. La novedad es que de un tiempo a ésta parte algunos muy señalados han abandonado la penumbra para saltar al centro del escenario político. El caso más conocido es el de Wladimir Putin- ex coronel del KGB soviético-y en la actualidad Primer Ministro de Rusia. Espía fue, también-¡nada menos que Director de la CIA¡- George Bush, padre del actual Presidente de los EE.UU. y presidente, a su vez, de la gran nación americana. Y, espía, para ser exactos :jefe del Servicio Federal de Espionaje ,fue Frank-Walter Steinmaier, actual ministro de Asuntos Exteriores de Alemania y candidato del Partido Socialista (SPD) a la Cancillería.

Y, hablando de candidatos y de espías, el caso más reciente es el de la israelí Tzipi Livni, ministra, también, de Exteriores y flamante candidata electa por el partido gubernamental («Kadima») a sustituir al frente del Gobierno de Tel Aviv al desacreditado Ehud Olmer. La señora Livni, hija de un militar muy prestigioso, trabajó en el «Mossad», el eficiente servicio secreto de Israel. De los aquí mencionados, sabemos que han hecho meritos en el arte por antonomasia de la impostura. Es una ventaja conocer ése aspecto de sus biografías. A la hora de la impostura-compañera fiel de la política- ellos, por lo menos, no ocultan su pericia.

Fermín Bocos.

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