Pedro Calvo Hernando – Una risa ultraliberal


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Horas después de escribir yo lo del fracaso del sistema neoliberal, nada menos que el presidente de la CEOE nos salió con que había que poner un paréntesis en la economía de libre mercado para que los Estados tomaran cartas en el asunto y vinieran a solucionar los problemas que ese sistema no puede o no sabe resolver. Más o menos es lo que vino a decir.

Naturalmente, le han rebatido desde diversos flancos, pero lo cierto es que no he visto descalificaciones terminantes a la propuesta del gran empresario de los empresarios españoles. Lo que está sucediendo debe servir al menos para replantearse viejos dogmas y eternas petulancias de los doctrinarios del liberalismo, a veces paralelos a los doctrinarios del bando contrario. A ver si un día de éstos nos dejamos de sectarismos y de dogmas y nos ponemos a pensar en los intereses de los ciudadanos en lugar de en los intereses de los poderosos. El sistema económico, como el sistema político, tiene que estructurarse a la medida de los seis mil millones de personas que pueblan el planeta.

Algo que no ha sucedido nunca, lo que ha motivado la perpetuación de la desigualdad, de las injusticias y de la canallada como respuesta a los problemas. ¿Recuerdan aquello de la explotación del hombre por el hombre? Lo dijera un marxista, un cristiano o un señor de derechas, tenía más razón que un santo, pese a que luego la aseveración ha merecido las risas y el choteo justamente de quienes más alejados estuvieron siempre de la profunda filosofía que subyace en tan contundente afirmación.

Lo peor que podríamos hacer es esperar a que la tormenta escampe, si escampa, y luego volver a las andadas sin más propósitos de enmienda, pues en tal caso la próxima crisis igual no había Bancos centrales ni Gobiernos mundiales que la parasen. Un día de éstos tendría que producirse un gran acto de generosidad de los Obama, los Sarkozy, las Merkel, los Lula, los Evo, los Zapatero, los chinos, los poderosos, que se olvidaran de sus poltronas y se centraran solamente en ser fieles a sus pueblos. Venga, una risa ultraliberal, que me la estoy esperando.

Pedro Calvo Hernando

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