Julia Navarro – Escaño Cero – El mito de Solbes


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Es lo que pasa por permanecer en la política activa demasiado tiempo: que al final puedes perder todo el crédito acumulado en años anteriores. Y eso es lo que le está sucediendo a Pedro Solbes, nuestro vicepresidente de Gobierno para asuntos económicos.

Solbes era un señor callado, con aspecto de españolito medio y fama de saber lo que se traía entre manos. Eso suele suceder con los que no hablan o hablan poco: que la gente les confiere un plus de inteligencia y de saber hacer que, a veces, no se corresponde con la realidad. Pero el caso es que Solbes tenía buen cartel y eso que analizada minuciosamente su carrera tampoco es que haya hecho milagros. Claro que, a veces, una imagen vale más que mil palabras y mil discursos, de manera que a Solbes le avalaba la imagen que nos habíamos hecho de él a través de sus silencios.

Cuando en España empezamos a ser conscientes de la crisis, los ciudadanos empezamos a observar al vicepresidente Solbes con cierta desconfianza, pero digamos que manteniéndole todo el crédito. Pero pasan los días, y las noticias no pueden ser más inquietantes, y eso nos lleva a revisar que dijo el vicepresidente en el pasado reciente y que dice ahora, y ahí es donde se nos empieza a caer el mito Solbes. La caída del mito está siendo lenta pero inexorable, sobre todo porque ahora que el vicepresidente habla, supongo que porque el presidente Zapatero le hace dar la cara, y claro, al hablar y hablar empezamos a conocer a un Solbes que no tiene nada que ver con la idea que teníamos de él.

Su frase de «nosotros nunca hemos negado la crisis» pasada a los anales del cinismo político más allá de la risa e irritación que ha podido provocar. Y ahí está la sorpresa, el descubrir que detrás del seño callado se escondía una gran dosis de cinismo.

Nada más decir la famosa frase en algunas emisoras y periódicos le han sacado todo el rosario de declaraciones que lleva meses haciendo negando la crisis y regañando y burlándose de quienes aseguraban que veían tiempos difíciles. Quizá el vicepresidente sabe que de esta crisis va a salir abrasado y, ya puesto, no le importa actuar así, pero lo cierto es que el suyo va a ser un caso de libro de como un político, por estar un cuarto de hora más del debido en el poder, acaba sin ningún crédito. Si Solbes no hubiera repetido como vicepresidente en esta legislatura ahora se le estaría añorando y pensariamos que con él las cosas no estarían yendo mal, pero al quedarse lo que ha demostrado es que detrás del mito no había demasiado.

Julia Navarro.

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