José Cavero – Unos presupuestos austeros


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Es cierto que un Gobierno no terminará de convencer a sus gobernados de que emprende una etapa de austeridad hasta que éstos comprueben que el aparato de la Administración enflaquece y se reduce de manera sustancial, y eso no terminamos de verlo.

O ni siquiera empezamos a comprobarlo, sino todo lo contrario: este Gobierno, formado cuando llegaban las primeras demostraciones de la crisis, es más amplio que el anterior, y algunos de sus Departamentos siguen pareciendo absurdos e inútiles: ¿Qué tiene que hacer Bibiana Aído con Departamento ministerial?

Más: ¿A qué se dedica el titular de Cultura, César Antonio Molina, de cuyas actividades y las de su departamento, si existen, nadie sabe nada? ¿Por qué Vivienda, cuyas tareas fueron transferidas a las CCAA, no se reduce a un par de secretarios de Estado que coordinen toda la cuestión desde el Estado central? Y más aún: ¿a qué viene la solemnísima tontería de Magdalena Alvarez de gastarse 180.000 euros en plena crisis para intentar mejorar su imagen? Una imagen que ya no hay quien la mejore, después de sus repetidas torpezas, bien conocidas de cualquier seguidor de debates parlamentarios. Y así sucesivamente. La reducción de gastos es mucho más que incrementar o reducir la temperatura de los despachos, según las normas del «descorbatado» Sebastián…

Pero, una vez comprobado que el Gobierno y su presidente se niegan a hacer ese ejercicio de salud nacional que es reducir los gastos de los españoles, el vicepresidente y ministro de Hacienda, Pedro Solbes, ha realizado el ejercicio anual de presentar unos presupuestos sólidos, creíbles, y que sirvan para afrontar una etapa complicada y difícil, en la que se hace obligatorio tener muchos menos ingresos pero no restringir los gastos sociales, que van en aumento por la mayor edad media de los españoles, por su dependencia creciente de otras personas, y porque también crece el número de parados, necesitados de los subsidios a los que tienen derecho…

De manera que Solbes ha tratado de ajustar todas esas variables, y después de ello, ha comparecido para señalar que estamos ante los presupuestos más austeros, por lo menos, de los diez últimos años, en los que el gasto apenas podrá subir un 3,3 por 100, y en el que, sin embargo, se ven favorecidas las partidas de infraestructuras, investigación, vivienda y dependencia. Es decir, los gastos sociales, prioridad del Gobierno de Zapatero, según ha venido recordando semana tras semana desde el inicio de las presentes dificultades económicas, llamadas crisis… Es natural que Solbes haya confesado que peleó con todos sus compañeros de Gabinete para cuadrar sus números. Por lo general, cada departamento muestra, a estas alturas del año, una voracidad insaciable en su deseo de incrementar sus propios presupuestos, y el titular de Hacienda debe enfrentarse a sus colegas para cortar y recortar aspiraciones y deseos. Es la etapa en la que el titular de Hacienda muestra su verdadero «poderío», y llega a conseguir la enemistad de casi todos sus colegas, que sin embargo, no tienen más remedio que darle su respeto final…

Naturalmente, a las afirmaciones de Solbes -presupuesto austero con recorte de gastos, en resumidas cuentas-, le surgen inmediatas interpretaciones: como que el Gobierno se propone hacer pagar la crisis en las rentas de sus trabajadores y pensionistas, según cabe deducir del decidido propósito de recaudar un 9,7 por 100 más por concepto de IRPF que el año anterior. ¿De dónde puede salir ese incremento de ingresos si el número de parados se incrementa, y se supone que somos menos quienes percibimos un sueldo fijo y estable? O hay aumento de impuestos… o los inspectores de Hacienda se van a dedicar con una intensidad y dedicación nunca antes vista a la tarea de obligar a que cada cual aporte a Hacienda lo que debe. Por lo demás, parece probable que el Gobierno no deflacte la tarifa del IRPF con el IPC previsto. Pero aún así, queda la duda de cómo terminará por cuadrar, si las cuadra, sus grandes números, el veterano Solbes, con menos ingresos, más gastos, menos trabajadores y más parados, menos ingresos por IVA y Sociedades y mayor dedicación a los gastos sociales…

José Cavero.

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