José Luis Gómez – A vueltas con España – Realismo presupuestario


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El presidente Rodríguez Zapatero tuvo un cierto protagonismo en el esperado primer gran debate entre Barack Obama y John McCain, una vez que el demócrata le reprochó al republicano que dijera en una entrevista que no sabe si se reuniría con el primer ministro español, todo un socio de la OTAN.

Pero ese pequeño homenaje de Obama a ZP no alivia la crítica situación interna del líder socialista, a raíz de una crisis inmobiliaria que se solapa con otra financiera y que -juntas- pueden extenderse al conjunto de la economía y, por tanto, también a los presupuestos del Estado.

El Consejo de Ministros ya aprobó el proyecto de presupuestos para 2009, en el que aflora una cierta contención del gasto, que aún así crecerá un 3,3% sobre el año anterior. ZP trata de dejar de este modo a salvo el gasto social, como prometió tantas veces a sus militantes en los mítines y también al conjunto de la ciudadanía. La clave en este caso será el subsidio de desempleo, que en esta crisis adquiere más importancia, ya que los inmigrantes que vayan al paro no tendrán el colchón familiar que en otros momentos de crisis permitió salir adelante a tanta gente en España.

Es verdad que Zapatero tiene cierto margen para tirar de la deuda pública, si bien todos sabemos que este tipo de recursos, mal aplicados, terminan por significar pan para hoy y hambre para mañana. Como señaló un diario afín al PSOE, el problema de Zapatero es que incurre en el triunfalismo cuando habla de economía, sin darse cuenta de la mala acogida de sus palabras en una sociedad angustiada por la crisis y que no acierta a ver el final del túnel. A falta de un consenso con el PP que parece imposible, ZP no tendrá más remedio que bajarse del pedestal y pactar su política presupuestaria con los nacionalistas, con realismo y sentido de Estado. El país ya no está para más cuentos de hadas ni para andar presumiendo por Estados Unidos de que España ha superado a Italia en renta per cápita y de que en cuatro años hará lo mismo con Francia. Con eso no se arregla nada.

José Luis Gómez.

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