Carlos Carnicero – Banqueros en La Moncloa


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Los sillones blancos de la sala de La Moncloa en donde se reciben visitas dan idea de santuario. Pero la liturgia sólo sirve cuando tiene detrás un credo; es decir, confianza.

No se tiene noticia de si los banqueros tranquilizaron al presidente o fue a la inversa: foto, humo y silencio.

Miguel Blesa, que es quien mejor sentido tiene del espectáculo en ausencia de Emilio Botín, ocupó el centro de la foto desplazando al presidente del Gobierno al extremo del sofá principal, con lo cual aumentó la duda de la ubicación de José Luis Rodríguez Zapatero no sólo en el contexto internacional sino en el conocimiento de lo que está ocurriendo.

De tanto sacar pecho, al presidente del Gobierno no le invitan a tomar el té en el Palacio del Eliseo porque los socios más importantes de la Unión Europea no están acostumbrados a las fanfarronadas: el presidente español, en poco tiempo y en vísperas de la crisis, se jactó de haber dado el sorpasso a la economía italiana y de estar a punto de hacer lo mismo con la francesa. En Nueva York fue más lejos y dijo con cara de tener los datos controlados que la banca española era la más sólida del mundo. Ahora Zapatero se tiene que reunir con sus banqueros sólo porque no estaba invitado en París.

El inquilino de La Moncloa gusta mucho de hacer gestos porque piensa -condicionado por sus asesores mediáticos- que una foto en primera es más importante que un proyecto estratégico. Pero la foto del lunes fue la equivocada. Los españoles a quien esperaban ver es al presidente del Gobierno con el líder de la oposición, pero esa reunión no se ha precisado porque los dos grandes partidos están tan a gusto en su labor habitual de degüello que no encuentran tiempo para calmar a los usuarios de la mejor banca del mundo.

Probablemente el que menos gana al año de los reunidos en La Moncloa, excepción hecha del anfitrión, ande por los cuatro millones de euros. Una distancia suficiente para ver la crisis con paraguas mientras que los aspirantes al paro observan que tanto gesto sólo es, en síntesis, una fotografía en la que Miguel Blesa, por su ubicación, pareciera ser el presidente de Gobierno.

Carlos Carnicero.

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