Esther Esteban – Más que palabras – La música de Zapatero


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Vaya por delante que apoyo, me parecen bien y creo que son oportunas las medidas tomadas por el Gobierno para hacer frente a lo que ya es una crisis económica de imprevisibles consecuencias, que a largo plazo, posiblemente, traerá aparejado un cambio de modelo económico tanto en nuestro país como en el resto del mundo.

Vaya por delante que creo honrado y, sobre todo justo, que cuando el Gobierno acierta los periodistas tenemos la obligación de decirlo al igual que criticamos con dureza sus errores. Que Zapatero haya despertado de su letargo y se haya puesto las pilas, aunque sea tarde, es algo positivo si finalmente sirve para ver aunque sea un poco la luz a la salida del túnel.

Ahora el asunto se debe centrar en qué debe invertir el Gobierno esos 30.000 millones de euros -ampliables a 50.000- de su «plan rescate a la española» y ahí si debemos saber la letra pequeña y estar vigilantes con su destino. El PP de Mariano Rajoy hace bien primero apoyando al gobierno -en un momento en que lo miserable seria hacer política partidista con un tema de tal magnitud- y después exigiendo trasparencia total sobre como, donde y porqué se va a destinar dinero publico para apoyar al sector financiero, mayoritariamente privado. Si esto no sirve para aumentar el crédito a las empresas pequeñas y medianas y para dar un respiro a las familias que se encuentra con el agua al cuello y mas bien al contrario se utiliza para sanear los balances de los bancos, el esfuerzo sería inútil y además de una chapuza un fraude a la opinión publica, que en general -aunque la bolsa no lo haya detectado- ha bendecido la medida.

Ya sabemos que este plan rescate a la española se hace de forma preventiva, -porque prevenir es mejor que curar-, pero como se trata de emitir deuda pública y se deberán encontrar compradores la confianza es un elemento esencial y para conseguirla la única fórmula es la transparencia en la verdadera acepción de al palabra. Zapatero ha tenido un gesto de autoridad y también de liderazgo pero si esto no se complementa con un acuerdo amplio de, al menos los dos grandes partidos, volveremos de nuevo a la bronca y la descalificación cotidiana, lo cual genera de todo menos confianza. De cara al encuentro que mantendrán próximamente los dos líderes sería muy deseable que ambos pidieran a su tropa, no solo sosiego sino responsabilidad política para una época en que ha de prevalecer sobre todo el sentido común y el interés general.

Los ciudadanos desean ver a sus gobernantes a la altura de las circunstancias y si hay que remar al unísono, aunque sea tapándose uno y otro la nariz que lo hagan. La música tanto del fondo de los 30.000 millones, como la elevación de la garantía mínima de los depósitos en caso de quiebra a 100.000 euros ha sonada bien. Solo queda que la letra no sirva para tirar la partitura.

Esther Esteban

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