Francisco Muro de Iscar – Diez años del Mitch


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Estamos en tiempos de crisis y todos miramos el bolsillo con más atención. Pero ahora es más necesaria que nunca la solidaridad. Hay más gente en dificultades. Dicen de los españoles que podemos ser más generosos que nadie cuando surge un problema, pero que después no somos constantes. También se critica eso a muchas ONGs que son la avanzadilla de la solidaridad, nuestra voz y nuestras manos para llegar allí donde es imprescindible la ayuda humanitaria.

Pero algunas envían el dinero y se olvidan del problema. O palian las consecuencias inmediatas de una tragedia y abandonan el campo de batalla. Como si ya no existiera. O envían ese dinero a organismos que no controlan y no saben si llega a quien lo necesita de verdad. Lamentablemente muchas tragedias se convierten en grandes oportunidades de enriquecimiento para algunos desaprensivos. Por eso hay que saber muy bien a quién damos nuestro dinero, cómo lo emplea, que cuentas rinde, qué auditorias pasa y que información nos ofrece.

Hace diez años, el mundo se conmovió con una tragedia terrible. El terrible huracán Mitch dejó más de diez mil muertos en Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua y más de millón y medio de personas perdieron su hogar, sus medios de subsistencia, sus hospitales, sus escuelas… y hasta la esperanza. El mundo se volcó en la atención inmediata. España, también.

Entre las organizaciones más potentes, más sólidas, más en vanguardia, estuvo Cruz Roja Española. Recibió 87 millones de euros cargados de solidaridad. Diez años después, Cruz Roja Española sigue allí. Durante ese tiempo ha desarrollado más de 500 proyectos que han beneficiado a millón y medio de ciudadanos. La lista de realizaciones es importante: 2.500 nuevas viviendas dotadas de los servicios básicos y otras mil en proyecto; la reconstrucción de más de 100 escuelas, guarderías, centros de salud, comunales, de jóvenes, de adultos; campañas de educación y prevención sanitaria; la puesta en marcha de programas de desarrollo económico y agrícola que protagonizan los propios beneficiarios, para crear microempresas textiles, agropecuarias, comerciales… Y ha trabajado con la Cruz Roja de esos países en programas de preparación para dar respuesta adecuada a situaciones similares a la de hace diez años.

Las ONGs más importantes, como Cruz Roja Española, que hace años también superó con un excelente trabajo una grave crisis de credibilidad, acuden o están donde nadie quiere hacerlo. Son los otros misioneros del siglo XXI, la conciencia social activa de las sociedades ricas, la solidaridad imprescindible. Si usted dio su apoyo entonces a esa campaña justa, imprescindible, no se equivocó. Si mañana esas organizaciones serias, responsables, le piden apoyo para otra crisis, no lo dude. Ellos volverán a estar en el centro de las tragedias y en el umbral de la esperanza solidaria. Con nuestra pequeña pero imprescindible ayuda.

francisco.muro@planalfa.es

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