Andrés Aberasturi – Compañeros


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

No resulta fácil bucear en la prensa con el fin de hacerse una idea clara de lo que ocurre en el país. Claro que más difícil aún es ver lo que pasa en las televisiones donde abandonar el plató por los insultos de un/una colega, se va convirtiendo en una sana costumbre. Pero vamos a la prensa escrita y a las columnas que hoy mismo puede leer usted o yo en soporte papel o navegando por Internet.

Así leo lo que escribe mi admirado Pedro Calvo Hernando que afirma: «El Gobierno no ha gestionado nada ante el presidente Bush relacionado con nuestra asistencia a la cumbre internacional de Washington de 14 y 15 de noviembre. Y yo lo aplaudo.

Pero la acción diplomática a favor de esa presencia española ha alcanzado al resto de la Administración y del Congreso americanos». Bien; en el mismo periódico digital del que extraigo este párrafo, firma, mi no menos admirado, Fermín Bocos lo siguiente: «El drama es el paro, pero los frívolos siguen dándole vueltas al portazo de Bush a Zapatero en la cumbre del llamado G-20. La Luna y el dedo. Hablo de frivolidad y me apresuro a decir que quien encabeza la lista es el propio presidente del Gobierno, quien, tras negar la crisis (fue el principal argumento de la campaña electoral hace ocho meses), ahora se ha empeñado en dar lecciones de cómo hay que salir del pozo. Quiere ir a la cumbre a toda costa y se ha ido hasta China a pedir a Lula, a Gordon Brown y al presidente chino que le hablen a Bush de la importancia y el peso de España».

¿En qué quedamos? ¿Ha gestionado o no el Gobierno su presencia en famosa cumbre? ¿Se ha hablado con todo el que se podía hablar, Lula, Brown, presidente chino para lograr entrar «por la puerta de delante o por la de atrás» (dixit Moratinos) en la dichosa cumbre o no ha habido más que elegante indiferencia ante la no invitación? Ya sé que las columnas -incluida esta- no dejan de ser opiniones personales de quienes las firman, pero cuando se dice una cosa, será porque algún hecho objetivo respalda lo dicho y no por puro amor/desamor a una ideología u otra. Personalmente estoy con Fermín Bocos aunque reconozco el talento de Pedro Calvo cuando niega que el Gobierno haya gestionado nada ante el presidente Bush; seguramente tiene razón, no creo yo que nadie del ejecutivo hayan cogido el teléfono para decirle a Bush directamente «jooo, anda, Bush, invítanos…» pero salvo eso, se ha hecho -y se sigue haciendo- de todo y por su desorden; y, la verdad, empieza a dar ya un poco de vergüenza.

Las cosas parecen ser como son y yo me inclino más por aspectos que también se han tocado estos días en algunas columnas: no se puede mendigar una invitación y menos aún cuando quien la busca tan afanosamente es un partido de izquierdas dispuesto a «refundar el capitalismo» (así, como quien no quiere la cosa, en un par de tardes piensan crear un orden nuevo). Lo que podría hacer el PSOE es convocar otra conferencia para refundar el socialismo de verdad, ese en el que ya sólo creemos cuatro o cinco y así nos van las cosas. Y si no, lo que decía Bocos: vamos a dejarnos de ofensivas diplomáticas y manos a la obra que nuestro patio no está para lucirlo como ejemplo.

Pero volviendo al principio: compañeros, a ver si nos ponemos un poco de acuerdo aunque sea para no confundir al personal en lo objetivo. Si no logramos evitar que un/una periodista abandone un plató por los insultos de otro/a, va a ser la gente la que nos abandone a nosotros o, aun peor: sólo conseguiremos adictos al espectáculo en lugar de hombres libres, críticos y con pensamiento propio.

Andrés Aberasturi.

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