Cayetano González – Que alguien haga algo


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La cosa empieza a tener tintes de auténtica ciencia-ficción. Me refiero a la asistencia o no de Zapatero a la cumbre convocada por George W. Bush en Washington el próximo 15 de noviembre para rediseñar el nuevo orden financiero internacional.

Sabido es que el presidente del Gobierno no ha sido oficialmente invitado a esa importante cumbre, ya que España no forma parte de esos dos clubes selectivos que son el G-8 y el G-20 y tampoco es considerado un país de «economía emergente».

También es sabido que el anfitrión de esta cumbre, que como cualquier anfitrión que se precie invita a quien le de la gana, se la tiene guardada a nuestro Presidente por lo del feo gesto que tuvo este con la bandera de EE.UU. en la Castellana, por su decisión de retirar al día siguiente de llegar a la Moncloa, en abril de 2004, las tropas españolas de Irak y por hacer después desde Túnez un llamamiento a los países que todavía permanecían en aquel País a que también se fueran.

Desde hace diez días, la propaganda gubernamental no hace otra cosa que bombardearnos con el conjunto de gestiones que nuestra diplomacia está haciendo para que Zapatero pueda estar al final en la cumbre. Pero la cosa empieza a rozar lo ridículo: que si el presidente brasileño Lula da Silva nos cederá una silla; que si el «generoso» será Sarkozy, que tiene dos sillas -la de Presidente de turno de la UE y la de miembro del G-8-; que si Zapatero podrá asistir a la cumbre pero no a la cena previa que dará Bush a sus invitados.

Estando de acuerdo con que es mejor estar que no estar, lo que resulta patético y torpe es la retransmisión en directo que se está haciendo por parte del Gobierno de toda esta cuestión y la imagen lastimera que se está proyectando. Si realmente Zapatero quiere tener un sitio en la cumbre -y personalmente no dudo que esa es su aspiración, aunque solo sea porque ha ido muy lejos al plantear este asunto casi como una cuestión personal- lo tiene muy fácil: que coja el teléfono y que le pida al ex -presidente Aznar que haga de intermediario ante Bush. ¿Qué eso resulta humillante para el actual Presidente del Gobierno? ¿Qué cómo va a hacer eso después de todo lo que ha criticado en el pasado la relación preferente que Aznar tuvo con el todavía presidente de EE.UU.?

En un país en el que las relaciones políticas, incluyendo en estas las personales, entre quienes han sido Presidentes de Gobierno fueran normales, tendría que ser habitual que todos los «ex» pudieran arrimar el hombro cuando fueran requeridos para ello por parte de quien en cada momento esté en la Moncloa. Con más motivo cuando lo que esté en juego sean los intereses de España. Hoy por hoy no estamos en esa situación, lo cual es una lástima porque la «matraca» que nos están dando con la asistencia o no de Zapatero a la cumbre de Washington empieza a ser insoportable. Por favor, que alguien haga algo.

Cayetano González.

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