Fernando Jáuregui – La era de los blogs y de Obama


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Casi nada es lo que era. Frase abrumadora por su lógica de tópico. Y que abarca a casi todos los campos del ser y del saber, incluyendo, por ejemplo, las campañas electorales. O el concepto mismo de información, que es uno de los valores más caros a la persona, tras la vida y la integridad física. Decía Esteban González Pons, en una reciente conferencia, que con la caída del muro de Berlín, el 11-s, la irrupción de Internet y la presente debacle financiera mundial se cierra una era y comienza otra para la que aún no tenemos ni denominación ni clasificación precisas. Olvida el emergente político otro hecho, aún por producirse, pero pienso que altamente probable, salvo sorpresas mayúsculas: la llegada a la Casa Blanca de un presidente negro. Y que ese presidente haya podido escalar los hasta ahora inaccesibles muros gracias,en buena parte, a Internet.

Me toca estos días dirigir un congreso de Nuevo Periodismo en Cáceres, donde una de las mesas de debate más atractivas se centra en la influencia que los blogs hayan podido tener en el resultado de las elecciones norteamericanas. Es una influencia que nadie puede ya negar: ni siquiera esos sectores informativos que, muy legítimamente, se preguntan si estos «blogueros» que proliferan como setas en otoño, y algunos de los cuales tienen más lectores que los más consolidados medios tradicionales de comunicación, pueden considerarse verdaderamente periodistas.

Aguardo las respuestas que el congreso periodístico, que recibió un certificado de mayoría de edad al ser inaugurado por los Príncipes de Asturias, pueda dar a estas nuevas inquietudes. Personalmente, aún pienso que un blog puede ser un elemento que ayude a la grandeza de un medio de comunicación. Pero, por sí solo, no es un medio de comunicación. Quizá la discusión sea bizantina, cuando comprobamos cómo el manejo de las técnicas en la Red ha sido un factor fundamental para que Barack Obama recaude fondos para su campaña y conquiste a los sectores más jóvenes del electorado.

Así, Internet no define la nueva era que González Pons ve aún sin nombre, pero es una herramienta decisiva para configurar esta época que se nos viene encima. De momento, el manejo de los bancos no es lo que era, el concepto de capitalismo tampoco y aquella máxima casi insalvable según la cual la clase dominante, presidencial, en los Estados Unidos, cuna del Imperio, era blanca, anglosajona y protestante (wasp), está a punto, parece, de saltar en pedazos. Como, acaso, algunos temas que parecían asentados acerca de lo que es (¿era?) el periodismo. Las incertidumbres se enroscan en la era de los blogs, que son la era de Obama, y viceversa. Menudo lío para los que tienen, tenemos, el lógico miedo al cambio.

Fernando Jáuregui.

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