José Cavero (2) – La recesión está a la puerta


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Tal vez haya llegado ya, y estemos plena y cabalmente en ella, en esa fase peliaguda, incómoda y molesta de la contracción o del crecimiento negativo o decrecimiento de la economía. De momento, está comprobado que el tercer trimestre ya obtuvo resultados negativos, y cuando estamos terminando «el cuarto cuarto», como suelen decir los economistas o los profesores americanos, para muchos expertos, economistas o políticos, existen pocas dudas, suponen o creen que estamos perfectamente en recesión, es decir que se dan las características de lo que debe llamarse de ese modo: dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo: más tres décimas en el primero, más una décima en el segundo, menos dos décimas en el tercero, y vaya usted a saber en el cuarto. Pero muy probablemente también con signo negativo…

Y se supone, se sospecha y se teme que seguiremos «en números rojos» durante unos cuantos trimestres más, tal y como advierte el Banco de España, si no sucede algo punto menos que milagroso. Como que empiece a fluir el dinero del Estado, trasladado a la banca, para facilitar el acceso a los créditos, o como que surtan efecto inmediato «los remedios» decididos por el Gobierno y aprobados por la Mesa del Diálogo Social.

Por lo general, suele recordarse que de las crisis económicas «se ha salido siempre», y que ésta no es precisamente la primera. Hay experiencias, todavía vivas, de anteriores crisis como la que se produjo en nuestro país al término de los «eventos del 92», después de los Juegos Olímpicos de Barcelona, tras la Expo sevillana y tras inaugurarse el AVE Madrid-Sevilla. Dio la impresión entonces que nos habíamos gastado todo el dinero disponible y que estábamos endeudados hasta las cejas.

Algo de eso, posiblemente, estaba ocurriendo: se había echado la casa por la ventana para esos eventos, y posiblemente no se previó aquel apagón, como ha ocurrido como ahora. Ni era tan generalizado e internacional, según creo recordar, sino más propio de nuestro país. Pero también se salió de aquel impasse, y recuperamos el ciclo de 15 años, que ha durado hasta ahora, siempre con crecimientos formidables, fuera quien fuese el gobernante de turno.

Después de todo, cabe siempre recordar lo que advertía el historiador: las batallas que se suceden en la historia no las gana el Rey de turno, aunque así se estudie en los tomos de historia, sino que las gana la tropa que le obedece. Los avances de la Historia no son avances de un Rey concreto, sino de la sociedad de ese tiempo, que es la verdadera protagonista de cada momento…

Pues bien, también saldremos de esta crisis, no quepa duda. Conviene hacerlo cuanto antes, para que las empresas y las economías familiares, en particular las menos favorecidas, no sufran en exceso. Y si cabe algún consuelo, valdrá la pena poner de relieve algunas consideraciones más: primera, que por lo general las crisis son también ocasión para las oportunidades; y en segundo lugar, que para algunas prácticas de «derroche y desenfreno» del consumo, no vendrá mal un reajuste, incluso duro. Algunas familias estaban ya en las segundas o terceras viviendas, segundos o terceros vehículos, segundos o terceros… de todo, olvidándose de los tiempos más recios y de los antepasados todavía no demasiado remotos.

Es preciso regresar cuanto antes a los tiempos del buen dato de crecimiento, pero llegará tras la depuración y la «catarsis» de muchos usos inadecuados e incluso inconvenientes: los sueldos y los blindajes de algunos superejecutivos, por ejemplo. Por ahí empiezan a recortar los Estados y las Instituciones internacionales, en esta nueva era de mayor exigencia personal que nos anuncian…

José Cavero.

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