Rafael Torres – Al margen – Menos mal


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Lo sorprendente no es que el candidato republicano McCain haya perdido las elecciones a presidente de los Estados Unidos, sino que le hayan votado tantísimos millones de personas. Claro que más sorprendente fue que hace cuatro años votaran más millones todavía a Bush, cuando durante los cuatro años anteriores había dado, como presidente, tantas pruebas de peligrosa estulticia.

En descargo de los norteamericanos cabe aludir, no obstante, a la corrompida máquina electoral de su país, cuyo funcionamiento ha basculado casi siempre entre el amaño, el pucherazo, el chanchullo y la exclusión por el morro de cuantos ciudadanos no convenía que votaran. Sin embargo, del mismo modo que no hubo un Franco sin franquistas, tampoco hemos tenido en el mundo ocho años de piratería imperial, y en los Estados Unidos de latrocinio, deterioro social y empobrecimiento de la mayoría, por un Bush, sino por los millones de criaturas inclasificables e incalificables que elevaron al personaje, una y otra vez, a la condición de dios, bien que mortal, del Universo.

Pero tanto mal, tanta degradación, tanta violencia y tanta idiocia como se ha proyectado sobre los EE.UU. y sobre el mundo entero desde el Despacho Oval de la Casa Blanca en éstos años ha terminando resultando insoportable, por peligroso para la propia supervivencia, a no pocos bushianos recalcitrantes, que han preferido que sea el buenismo de Obama (que a lo peor no es que sea muy bueno, pero que lo parece a causa del contraste moral con su predecesor) el que les saque de la ciénaga total, de todo, en la que Bush les había, también a ellos, sumido. La humanidad, los pueblos de la Tierra, el conjunto de las personas de bien me refiero, se lo agradecen, asi como también agradecen la inacción, ésta vez, del misterioso gabinete encargado de los tongos.

Rafael Torres.

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