Julia Navarro – Escaño Cero – ¿Qué hacemos en Afganistán?


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Dos soldados españoles, Juan Andrés Suárez, brigada, y Rubén Alonso, cabo, han resultado víctimas mortales de un ataque suicida perpretado por talibanes. No es la primera vez que soldados españoles encuentran la muerte en este remoto país. Hasta el momento han sido 87 las víctimas, por eso cabe preguntarse qué hacemos en Afganistán y qué sentido tiene continuar en ese país, justo cuando el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, anunciaba hace unos días que pensaba pedir a sus aliados europeos que enviaran más tropas a Afganistán.

La pegunta es: ¿Sirve para algo estar en Afganistán? Y la respuesta es que seguramente el mundo sería mucho peor si no hubiera tropas internacionales allí. Nuestras tropas están en misión de paz, pero la realidad es que no es así. Afganistán es uno de los lugares más peligroso del mundo con una guerra en varios frentes y nuestros militares corren un peligro objetivo.

La cuestión es que que quizá sería preciso, en cuanto Obama tome posesión como presidente, un ánalisis profundo y riguroso de por qué y cómo estar en Afganistán. Es evidente que dejar el país de nuevo en manos de los talibanes contribuiría a la inseguridad mundial, pero también hay que admitir que es necesario un cambio en la actual situación del país, donde la corrupción es el pan de cada día. De manera que Occidente debe de volver a pensar de que manera hacer eficaz su presencia en Afganistan, ya sea con efectivos militares, o través de ayudas económicas y programas de desarrollo que ayuden al paíos a salir del agujero en que está metido. Todo menos permitir que el país vuelva a caer en manos de ese grupo sangriento que son los talibanes.

Cuando pienso en Afganistán inmediatamente me vienen a la cabeza dos historias, las que Khaled Hosseini contaba en dos novelas esplendidas: «Cometas en el cielo» y «Mil soles esplendidos». Hosseini describió magistralmente lo que significó la invasión de los soviéticos, y mucho mejor aún el infierno que desataron los talibanes, gente de una crueldad sin límites, que defendiendo aparantemente la virtud, no dejaban de ser, no dejan de ser, gente capaz de las mayores vilezas que peuda cometer un ser humano.

No sé qué decisión adoptará el gobierno español cuando el presidente Obama presente formalmente su petición de que sus socios europeos manden más tropas a Afganistan, pero si sé que si el Gobierno decide responder afirmativamente debería de hacerlo en el marco de un nuevo plan, con unos nuevos objetivos que vayan más allá de mantener en aquel país presencia militar internacional. Insisto en que es necesario redefinir el cómo y de qué manera Occidente debe de estar en Afganistán. No me cabe la menor duda de que sería peligrosísimo dejar a los afganos a su suerte, pero peor aún es continuar sin un plan claro y concreto. Y es urgente que los responsbales políticos se pongan cuanto antes a ello.

Julia Navarro.

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