Cayetano González – Inmadurez democrática


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Cuando se acaban de celebrar, bien es verdad que con más pena que gloria, los treinta años de la Constitución, tres hechos recientes ponen en evidencia que todavía hay en nuestro País comportamientos, actitudes, conductas que distan mucho de lo que debería ser una democracia madura y avanzada.

El primer hecho, sin duda el más grave, es que el brazo político de los terroristas de ETA sigue estando en los Ayuntamientos vascos y navarros. Transcurrida casi una semana del asesinato del industrial guipuzcoano Ignacio Uría en Azpeitia, el Ayuntamiento de esta localidad sigue siendo gobernado por ANV, partido ilegalizado por el Tribunal Supremo por formar parte del entramado terrorista y que, obviamente, no ha condenado el atentado. La permanencia de los Alcaldes y concejales de ANV en los Ayuntamientos es una grave afrenta a las víctimas del terrorismo y supone un gran fracaso de la democracia.

El Gobierno de España, que con su Presidente a la cabeza, fue el responsable de que en mayo del pasado año, porque convenía para su proceso de negociación política con ETA, ANV pudiera presentar candidaturas en un buen número de localidades vascas y navarras, dice ahora que no se pueden disolver los Ayuntamientos donde gobiernan los proetarras y propone una reforma de la Ley que como mínimo tardará seis meses en llevarse a cabo. Zapatero no quiere que en plena campaña para las elecciones vascas, la opinión pública de aquella Comunidad pueda tildarle de excesivamente radical.

En segundo lugar, el Presidente de la Federación Española de Municipios -Institución que agrupa a la inmensa mayoría de los Ayuntamientos de España- el Alcalde socialista de Getafe, Pedro Castro, tilda de «tontos de los cojones» a todos los ciudadanos que votan a la derecha. En cualquier País con un mínimo de cultura democrática, ese señor no dura ni veinticuatro horas en su puesto, bien porque dimite, o porque si no lo hace, su partido le obliga a ello. Sin embargo, aquí todo es diferente, y aunque el citado Castro ha pedido disculpas por su exabrupto, no da ninguna señal de irse. El verbo dimitir no se conjuga.

En tercer lugar, el diputado de ERC, Joan Tarda, no tiene otra ocurrencia que gritar «muerte al Borbón» durante un acto que su partido celebró el día de la Constitución y que acabó incinerando un ataúd que representaba la Carta Magna. Ante la polémica organizada, Tarda ha dicho que con ese grito se refería a Felipe V, y que él no desea la muerte a nadie. ¿Dimitirá de su escaño el diputado de Esquerra Republicana? Ni se le ha pasado por la cabeza. Son sólo tres ejemplos tomados de los últimos días, que demuestran una gran falta de respeto a la convivencia democrática, aunque en el caso de los Alcaldes y concejales de ANV es algo más: es el fracaso del Estado de Derecho, de la aplicación de la ley, de la falta de determinación del Gobierno para combatir a ETA en todos los frentes en los que la banda terrorista tiene algún tipo de presencia.

Cayetano González

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