Rosa Villacastín – El abanico – Junior tiene el corazón partido


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

La muerte de Rocío Durcal -Marieta para su familia-, fue un golpe tan duro para Antonio Morales -Junior-, su marido, que a día de hoy todavía le cuesta controlar las lágrimas cuando habla de la larga y dolorosa enfermedad de la cantante. Tan difícil fue para él aceptar que su compañera de tantos y tantos años, se le iba, que se dio a la bebida. Un problema que se le agudizó por la depresión que padecía, lo que obligó a su familia a ingresarle en un centro hospitalario.

Hasta aquí una historia que él mismo ha contado en televisión porque no quería que se pudiera especular con su salud, o con las causas que le obligaron a estar postrado en la que durante tantos años fue la residencia del matrimonio.

Lo que no se sabía, y se ha sabido ahora, es que muerta Rocío, los hijos mayores Carmen y Antonio, se desentendieron del padre, al que no visitan ni siquiera en esas fechas tan señaladas en las que tan necesario es el calor humano, el cariño, de quiénes son lo más importante para él, sus propios hijos. A los que dedicó su vida, pues no hay que olvidar que para cuidarles renunció a su profesión, en un momento en que era un cantante conocido y admirado.

Una situación que ha salido a la luz no porque lo hayan contado sus protagonistas, sino por la publicación del libro de memorias de Junior, escrito por Eva Celada, en el que cuenta, entre otras muchísimas anécdotas, que estando en Filipinas cometió una infidelidad, de la que Rocío no supo o no quiso saber nada, aunque cree que la intuyo, lista como era.

De esa historia hace 28 años, y no tuvo repercusión alguna porque su propia mujer no quiso que la tuviera, prueba de ello es que vivieron juntos hasta que la muerte puso fin a una relación que empezó cuando eran muy jóvenes.

Pues bien, son muchas las personas que le critican a Junior que se haya sincerado hasta ese extremo en el libro, los primeros sus propios hijos. El se justifica diciendo que unas memorias se escriben para contar la verdad y que de nada hubiera servido ocultar algo que para él no tuvo trascendencia alguna.

Y seguramente no la tuvo, ni a nivel emocional ni a nivel de pareja. Sin embargo, las repercusiones que está teniendo esa historia en el ámbito familiar están siendo demoledoras para el cantante. Para empezar se ha agudizado la distancia de los hijos con el padre, y la opinión pública se le ha echado encima en un alarde de rancio puritanismo, pues como bien dice el refrán: «El que esté libre de culpa que tire la primera piedra».

Las únicas personas que en estos momentos apoyan y acompañan a Junior, son su madre -de 94 años-, sus hermanos Enrique, Miguel y Fedra, su cuñada, y aquellos amigos que saben de la dedicación y la admiración de este hombre por su mujer. Con ellos pasará las Navidades, pues según me contó todos los esfuerzos que ha hecho para normalizar la situación con sus hijos, han sido en balde. Vivir para ver.

Rosa Villacastín.

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