Agustín Jiménez – La estafa y el zapato


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

De Vilnius a Sevilla, un tipo metido en un conocido uniforme se pone a escalar fachadas por Navidad. Podría ser Papá Noel. Podría ser un ladrón que se aprovecha de la ilusión de los terráqueos. A mucho pardillo se le iluminan los ojos de ilusión cuando entra en contacto con ciertas empresas de fondos de riesgo. Ilusión. En las fotos, el estafador Madoff se parece un poco a Philip Roth, el novelista, pero es mucho mejor cuentista que el huraño solitario que peroró sobre la mancha dejada por Clinton en la pechera de la becaria. Si Madoff fuera nacionalista, Fraga lo colgaría de algún sitio. Tal vez lo sea. Un periódico israelí refiere que varias ONG de Tierra Santa se han quedado en blanco sin la ayuda que les remitía este señor, que, como muchos ricos, seguro que era filántropo. En «The Times» digital, otro señor, de Gijón, trae a colación la frase de Honorato de Balzac: «Detrás de una gran fortuna hay un gran crimen».

Cuando se fue a destapar el pastel, el novelista Madoff, el filántropo Madoff, confesó a sus allegados: «It»s all just a big lie» (Todo es una gran mentira). A juzgar por las decepciones que Solbes y nosotros hemos cosechado este año, es muy posible que Papá Noel no sea Papá Noel. Del mismo modo que ahora entendemos que el economista Greenspan fue un perfecto zote al hacer sus predicciones; que el sociólogo Arriola nunca adivinará el número de votos del PP; que la gasolina, que iba a ponerse a 200 dólares, ya ha bajado a 40; que la crisis que no vino llegó y la que llegó no vino; que Bush ha mentido tanto que el pavo que ofreció a sus tropas era de plástico; que, por tanto, este es un momento propicio para que, entre polvorón y polvorón, nos traguemos cualquier patraña, cualquier religión, cualquier falsa esperanza, cualquier chisme. O para que nos pongamos a dieta de realidad. La Casa Real está controlada por el Opus – nos explican los críticos de Pilar Urbano. ZP es masón. Lo sabe, de buena fuente, Ricardo de la Cierva, pues hasta con Franco hubo historiadores.

A Bush, cuasi expresidente, un nacionalista iraquí le ha tirado un zapato. Como tiene buenos reflejos, no le ha dado. Como es un demócrata, el iraquí en cuestión no va a ir a Guantánamo. A falta de misiles, buenos son zapatos. Bush es un objetivo claro. Es tonto, es dañino, es completamente mentiroso. Pero ¿cómo adivinar quién más nos está tomando el pelo? Las caras cambian, los nombres cambian. Con Madoff, el método de engañar incautos que solíamos conocer como «pirámide», se empezó a llamar «sistema Ponzi». Hay una pirámide de mierda que asciende hasta un vértice de dolor e inopia, donde solo nos caben los ojos. Sin fe, sin patas y sin brazos, vemos urdirse estafas, vemos pasar zapatos.

Agustín Jiménez.

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