Isaías Lafuente – Tarea quijotesca


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Cayo Lara tiene desde el pasado domingo la difícil tarea de manejar las riendas de una formación política menguante. El mismo proceso de elección, que se ha tenido que aplazar un mes porque la Asamblea General fue incapaz de culminarlo, deja en evidencia las dificultades que tiene IU no ya para intervenir de manera significativa en la política nacional sino para gestionar de manera eficiente asuntos internos tan sustanciales como la designación de su coordinador general. Tampoco dice mucho del cumplimiento de sus compromisos que no haya sido capaz de fraguar una dirección paritaria, algo que marcan sus estatutos y en cuya práctica IU ha sido pionera. Además, la configuración de sus órganos de dirección deja una fotografía de facciones y subfacciones enfrentadas que difícilmente transmiten a la sociedad la idea de una izquierda verdaderamente unida.

Cayo Lara nació y fue alcalde de Argamasilla de Alba, la localidad de Ciudad Real en donde Miguel de Cervantes concibió El Quijote. Como al personaje literario le espera un complicado viaje, pero haría mal si lo comenzase confundiendo molinos con gigantes. IU se queja históricamente, y creo que con toda la razón, de una ley electoral que tira muchos de sus votos a la basura por la vía de los restos, otorgándole representaciones parlamentarias que no se corresponden con el apoyo popular recibido. Pero con la misma ley esta formación llegó a obtener un potente grupo parlamentario de 21 diputados hace apenas una década. También recoge entre sus lamentos el hecho de que cuando no marcan la distancia conveniente con el PSOE el voto útil se fuga a la formación socialista. Pero no es así. En las últimas elecciones IU tuvo una fuga de 360.000 votos y el PSOE subió apenas 38.000. Es decir, incluso admitiendo que todos esos votos provinieran de votantes decepcionados de IU, las cuentas ajenas no explican el desangrado propio. Y tampoco ayuda mucho a reclamar coherencia al resto de las formaciones políticas actuaciones como la de Ezker Batua en el País Vasco.

En fin, el reto de Cayo Lara tiene dimensiones quijotescas. Y sus actuaciones han de comenzar por poner orden en casa e intentar articular una oferta ilusionante que sea capaz, para empezar, de recuperar al millón de votantes que le otorgó su confianza en 1996 y ha desistido. Porque es evidente que hay una izquierda a la izquierda del PSOE que necesita referencias, y demostrarlo en las urnas ha sido la gran virtud histórica de IU, algo que ninguna formación ha logrado ni a la derecha del PP ni en el nebuloso territorio del centro. Veremos si Cayo Lara es capaz de recuperar el terreno y el tiempo perdidos.

Isaías Lafuente.

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