Cayetano González – La máquina de perder elecciones


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Fue el otrora poderoso Alfonso Guerra el que dijo aquello de que cuando un partido político pone en marcha la máquina de perder elecciones, esta es tan demoledora como imparable. Algo de eso es lo que le está sucediendo al PP y a Rajoy desde que en marzo del pasado año fueron derrotados por segunda vez consecutiva en unas elecciones generales por el PSOE y por Zapatero. El Congreso que los populares celebraron en junio en Valencia no resolvió ni mucho menos la crisis de liderazgo y de identidad que sigue afectando gravemente al principal partido de la oposición.

Recordemos tres actuaciones de los últimos meses de esa máquina, en este caso popular, de perder elecciones a la que se refería Alfonso Guerra: en octubre, Rajoy calificó de «coñazo» el desfile militar con motivo de la Fiesta Nacional; hace unos días, la diputada del PP de Cataluña Montserrat Nebrera hizo unas desafortunadas declaraciones sobre el acento andaluz que provocaron una reacción absolutamente desproporcionada de sus compañeros de filas que ha acabado en la apertura de un expediente disciplinario. Y este fin de semana, la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Soraya Sáenz de Santamaría no ha tenido otra ocurrencia mejor que posar con aspecto de «mujer fatal» en una habitación de un hotel de Madrid para un reportaje de un magazine en un claro ejercicio que de frivolidad y de falta de sentido del ridículo.

Se ha hablado mucho del nuevo PP de Rajoy, que aunque nadie sabe muy bien en que consiste, está compuesto por una mezcla de complejos de todo tipo que llevan a que sea un proyecto ideológico bastante irreconocible si se toma como punto de comparación al que estuvo en el Gobierno de España durante ocho años y cuya gestión global fue en líneas generales bastante positiva. Pero ahora, nadie sabe lo que defienden o lo que piensan los populares y su líder en cuestiones tan dispares como la financiación autonómica, el aborto, la eutanasia, la educación para la ciudadanía, el conflicto palestino-israelí, Obama o el pulso planteado por los jueces. No, desde hace meses, en el PP sólo hablan, por pura estrategia electoral, de la crisis económica.

Un partido que aspira a volver a tener responsabilidades de gobierno tiene que dar una imagen de seriedad, de solvencia, de rigor y huir de todo lo que suponga frivolidad, improvisación, tactismo a corto plazo, falta de convicciones y de ideas. El PP de Rajoy está más cómodo en este segundo escenario que en el primero. Y así va a ser muy difícil -como ponen en evidencia las diferentes encuestas que se han publicado en las últimas semanas- que se ganen la confianza de los ciudadanos. En los próximos cuatro meses hay previstas tres citas con las urnas -vascas, gallegas y europeas- y aunque Rajoy se ha puesto la venda antes que la herida al decir que el resultado de las mismas no le afectará, el sabe mejor que nadie que claro que le afectará y mucho.

Cayetano González.

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