Andrés Aberasturi – La inmoral doble moral de IU


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Decía Antonio Alvarez Solís -uno de esos periodistas de lujo injustamente olvidado y por cuya biografía profesional siento un profundo respeto- que él no sólo era comunista sino que además era «prosoviético, como se debe de ser». Y al margen de que seguramente no dejaba de ser una boutade del bueno de Antonio, lo cierto es que la pobre IU parece que no tiene mucho arreglo. Dos hechos estos últimos días ponen de manifiesto el futuro escasamente prometedor de una coalición que hace ya tiempo ha perdido no sólo el rumbo sino, lo que es peor, el sitio en esta España en crisis y en este mundo extraño.

Nada diré de lo que acepta a cambio de unas migajas de poder en Euskal Herría (así se refería don Julio Caro Baroja -y antes aun el aita Barandiarán- al País Vasco y ya va siendo hora de empezar a expropiar falsas exclusivas). Tampoco hablaré de su entreguismo ni de sus crisis permanentes de identidad. Sólo a los dos hechos recientes: el apoyo entusiasta con la presencia física de Cayo Lara en la manifestación a favor de la Cuba de los Castro y la pintoresca iniciativa de Llamazares para que cambie de nombre ¡Radio Nacional de España!

Defender la revolución cubana, a estas alturas, resulta sencillamente inmoral además de imbécil desde un punto de vista democrático, desde la aceptación más elemental de los Derecho Humanos. Resulta tan radicalmente inmoral e imbécil como lo hubiera sido defender la Cuba de Batista en su momento. La revolución de Fidel, que a todos nos llenó de esperanza, ha terminado siendo la traición más elocuente para toda una generación, el desencanto absoluto, la felonía de unos pocos a los que el poder corrompió y en nombre del pueblo, una vez más, se perpetúan en el poder ahogando sin ningún problema cualquier atisbo de libertad y de crítica. No creo que Raúl Rivero y tantos otros intelectuales en el exilio o presos en las cárceles cubanas, entiendan que se pueda defender una dictadura que cumple 50 años. Y hablo de los intelectuales por no meterme en otros asuntos más penosos; porque a lo que no tiene derecho ni siquiera Izquierda Unida es a mentir y defender con la misma fuerza el derecho de los homosexuales a casarse en España y a un régimen que los encarcela por el hecho de serlo. Y otra cosa: hasta los cubanos de izquierda serios, distinguen perfectamente entre los Castro y el Che. Un respeto. O hablamos en serio, o seguimos con el folklore.

Y es que, seguramente, a la pobre IU ya sólo le queda el folklore. De otra forma no se explica que, con la que está cayendo, una de sus preocupaciones sea que el Gobierno cambie de nombre a Radio Nacional de España porque a ellos «eso» les suena a franquista. Lo de nacional, supongo. Hay que restregarse los ojos para dar crédito a semejantes iniciativas. Lo suyo es puro teatro o de otra forma, no se explica. Y uno piensa en Rosa Aguilar, por ejemplo, con la que compartió tertulias en esa RNE y no es posible creer que esté en el mismo saco de los partidarios del cambio de nombre para la emisora o de los que jalean el castrismo poniendo como ejemplos de los dos grandes enemigos de la dictadura cubana a Mari Espe Aguirre y a los EEUU. Hombre, la equiparación parece excesiva ¿o es que se trataba de meter a Aguirre sea como sea? Luego se mosquean cuando Rosa Díez, incluso con lipotimias, les iguala casi en votos. Lo dicho: malo es perder el rumbo, pero peor perder el sitio, ocupar un lugar que ya no existe y exponer tan a la claras una doble moral tan inmoral.

Andrés Aberasturi.

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