Andrés Aberasturi – La percepción de la verdad


MADRID,9 (OPR/PRESS)

Resulta fascinante la lectura de los periódicos y escuchar a los políticos estos días que no son precisamente de vino y rosas. En «El Pais.com» del domingo (no sé si también en su edición impresa) Luis Gómez publica «La cara oculta de Aguirre» y aun sigo sin saber si desacredita a conciencia a doña Esperanza o, sin querer, la honra. Porque dice cosas de la presidenta de Madrid que parecen bastante buenas tales como que lo controla todo, que escucha lo mismo a un consejero que a una secretaria o que es capaz de pasarse un viaje discutiendo la ruta con su chofer en lugar de aprovechar el tiempo y preparase el discurso. Pues es de agradecer. Pero luego llega la retahíla de improperios contra Aguirre que el autor pone en boca de ex colaboradores y hasta ex consejeros sin, naturalmente, citar ningún nombre. Y digo yo que una cosa son las fuentes y otra las citas anónimas. Hay que ver la credibilidad que se puede obtener de unas simples comillas haciendo pasar por textual una frase de quién sabe quién.Y una vez más la utilización de la amnesia en forma de ambigüedad o directamente la mentira.

Escribe el autor: «Aguirre podía parecer una candidata débil y sin apoyos políticos en la primavera del año 2003. Es más, su carrera política parecía acabada tras su fracaso electoral en Madrid frente a un candidato sin gancho como el socialista Rafael Simancas» De acuerdo en lo de sin gancho de Simancas -del que dijo Umbral que no le sentaban bien ni los trajes hechos a medida- pero Aguirre no sólo no fracasó sino que ganó las elecciones del 2003, sacó seis puntos al PSOE y sólo con los nueve escaños de IU hubiera podido gobernar Simancas de milagro y Tamayos aparte. Pero en fin, así se escribe la Historia.

Y luego está lo del PP nacional que parece que anda hasta las orejas de corrupción gracias a un presunto chorizo que iba por ahí exigiendo en nombre del partido de Génova prebendas y contratos. ¿Pero estaba detrás el Partido o no? Pues todo parece indicar que no, que no sólo no estaba sino que le había puesto la cruz al presunto chorizo. Es posible que el tal chorizo hubiera hecho algo para el PP en algún momento pero eso también lo niega el que teóricamente tendría que haberlo contratado en aquel tiempo (Miguel Angel Rodríguez) pero todo da igual. La verdad no importa nada frente a la percepción de la verdad y al partido de Rajoy se le percibe -gracias a los titulares- como inmerso en una corrupción sin límites. Y lo malo es que en Génova ni se enteran. Hasta ayer no salió Rajoy recordando que ninguno de los detenidos o imputados por Garzón son militantes del PP. Si espera un poco más llega antes la sentencia, que eso si que sería el colmo.

Está el PP perdido en su propio laberinto de pasiones, tan atónito frente a lo que le está pasando como el Gobierno frente a la crisis. No reaccionan ni el uno ni el otro. Tan ensimismados están los dos, que la crisis sigue galopando y ellos discutiendo de lo suyo. Y lo peor de todo: nosotros, o sea los medios, haciéndoles el juego indirecta o quién sabe si directamente. Así no puede ser., así no hay forma de que lleguemos a ninguna parte. No es verdad que cada país tiene los políticos que se merece; nosotros, desde luego, no.

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