José Cavero – Las campañas en curso


Esta semana da comienzo, formal y oficialmente, la campaña electoral de las elecciones gallegas y vascas, para disponer de los quince días de mítines en los que es legítima la petición del voto de los ciudadanos. En estos días previos, los tribunales finalmente han determinado su última palabra sobre las candidaturas de las formaciones probatasunas D3M, Democracia tres Millones, y Askatasuna, las nuevas siglas de Batasuna y de ETA.

Por decisión del TS, conocida en la noche del domingo, esta vez no tendrán ninguna oportunidad para presentar candidatos y, por consiguiente, para disponer de representación en el Parlamento Vasco, en sustitución de «las nekanes» del PCTV, cuando éste se renueve. De manera que la izquierda abertzale, por vez primera, no podrá estar en unas elecciones autonómicas vascas…

En estos próximos días, continuará la pelea de los dos grandes partidos, particularmente por la hegemonía en Galicia, toda vez que en Euskadi, insisten las encuestas que las posibilidades del PP son prácticamente nulas.

En Euskadi, según esos recientes análisis de la opinión, se medirán PSOE-PSE y PNN, ambos deseosos de gobernar Sin ayudas exteriores, con sus propias fuerzas, y en todo caso, con el apoyo circunstancial u ocasional de alguna otra fuerza. No es improbable que, en esta ocasión, y tras estas elecciones, se simplifique de manera importante el mapa político vasco, que ha tenido en las últimas décadas una abundancia de siglas con representación muy superior al resto del Estado.

En cuanto a Galicia, la pelea se limita a PP y PSOE-PSG, y no se centra exclusivamente en sus correspondientes candidatos del lugar, Núñez Feijóo y Pérez Touriño, sino que se amplía a los correspondientes líderes nacionales, Rajoy y Zapatero, muy activos en esta parte de la campaña.

El PP, por cierto, ha salido a Londres, París y Berna, a efectuar mítines electorales y tratar de recabar votos de vascos y gallegos residentes en estas ciudades. Rajoy atacaba ayer, desde la ciudad suiza, los «estragos» que, en su opinión, está causando Zapatero en la economía española.

A su vez, el PSOE ataca al PP con los distintos escándalos que protagonizan algunos de sus militantes o colaboradores, sobre todo en la Comunidad de Madrid, que se viene revelando un punto de enorme debilidad en las organización del principal partido de la Oposición. En la estrategia de Rajoy no figura entrar en ese doble juego, de los espías de la Comunidad madrileña y de los «comisionistas» de los que se está ocupando el juez Garzón. Prefiere mantenerse alejado de estas tramas, de las que, en cambio, se ocupan sus colaboradores.

Aguirre sigue negando la existencia de trama alguna de espionaje, y Cospedal acusa a los socialistas de aprovechar las instituciones del Estado -el juez Garzón, o la fiscalía, para procurar la destrucción del PP, nada menos.

De los mítines del fin de semana, junto con el ya mencionado de Rajoy, reclama atención el de Zapatero, reunido ayer con alcaldes y concejales socialistas en Madrid. Zapatero ha anticipado algunos de los asuntos que abordará este martes en el «reestreno» de la temporada de debates en el Congreso, después de casi dos meses de vacaciones, y ha insistido en su firme propósito de no abaratar el despido ni dejar «tirada» a ninguna familia afectada por el paro. El presidente ha prometido que la lucha contra el paro será su única prioridad, y asume la interlocución social con los sindicatos ante el temor a una ola de conflictos derivados de la cifra creciente de parados. Pero sobre todo, fue muy aplaudido ante ese doble compromiso de que no habrá un despido más barato ni dejará que ninguna familia se quede en la cuneta…

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