Rafael Torres – Al margen – Listas contaminadas


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Si el celo que se pone en detectar la «contaminación» de las listas del independentismo vasco se extendiera a toda clase de listas electorales, muchas de éstas serían declaradas, igualmente, ilegales. Se trata, desde luego, de dos clases distintas de «contaminación», pero ambas, según las leyes vigentes, nocivas para la democracia.

La primera «contaminación», la que alude al recurrente travestismo del brazo político de ETA, concita en su contra todas las iras y todas las potencias del Estado, pero la segunda, la que se deriva del latrocinio, el chalaneo y el despojo a que, dados sus antecedentes, pudieran entregarse algunos candidatos de los partidos «bien», no encuentra la misma diligente oposición de las instituciones, hasta que es tarde.

Cuando ya es tarde, y se descubren los pufos y las bellaquerías de, por ejemplo, alcaldes y concejales, entonces diríase que la Justicia actúa porque no le queda más remedio que actuar, pero si la Fiscalía, o alguna inspección que me parece que no existe, hubieran echado en su día un vistazo a las listas en las que los cacos se habían presentado con inmejorables resultados para ellos, tal vez las habrían visto enormemente «contaminadas».

Estos días se habla del último operativo del juez Garzón, la desarticulación de una cuerda de logreros, tunantes y comisionistas próximos, demasiado próximos, a cargos públicos del Partido Popular. Puede que esos imputados «contaminaran» a cargos públicos, pero también puede que éstos ya vinieran de casa en franca disposición a «contaminarse». Se verá. Pero lo que hay que ver, escrutar minuciosamente más bien, son las listas de los partidos «bien».

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