José Cavero – Rajoy y el PP denuncian una trama adversa


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Gran golpe de efecto: el presidente del primer partido de la Oposición, Mariano Rajoy, rodeado de todos y cada uno de los miembros de la ejecutiva del partido, en un acto que quería ser de escenificación de unidad y de fuerza, daba lectura a un contundente «comentario editorial» en el que denunciaba la existencia de una presunta trama contra su partido, precisamente en víspera de que dé comienzo la campaña electoral en Galicia y Euskadi.

Rajoy, en sus muy severas consideraciones, repudia al juez Garzón, declara al ministro Bermejo «persona no grata» para el PP, denuncia a la fiscalía general como la más manipulada por cualquier gobierno democrático español, y niega la que se ha venido presentando como trama de comisionistas del PP, para calificarla, por el contrario, de «trama contra el PP». Por cierto, que tres de los detenidos, imputados en el caso, han dormido ya en instalaciones judiciales, por decisión del juez instructor.

A Rajoy y al PP le ha servido como argumento supremo para este formidable golpe en el tablero la divulgación de una información que reveló la existencia de una cacería, desarrollada el pasado fin de semana, en la que coincidieron, o en la que participaron, en todo caso, el juez Garzón y el ministro Bermejo. A Rajoy tal acontecimiento le parece impúdico, o deshonesto. Reclama, claro está, que se eviten esa clase de coincidencias o citas en el mismo lugar, posiblemente sin querer apreciar que si se pretendiera alguna clase de connivencia entre los poderes judicial y ejecutivo hubiera bastado una llamada telefónica, un e-mail, o un recado por tercera persona. ¿Qué necesidad había de posar ante rifles y venados muertos?

En cuanto a la acusación principal: ¿de quién es la trama, del PP o contra el PP? También merecerá algunas consideraciones. Primero, es evidente que en las actuales fechas preelectorales, esa clase de información no favorece, en absoluto, las posiciones del PP en dos elecciones clave, particularmente en Galicia, donde el PP no ha terminado de asumir y digerir el pacto de PSdG y BNG que retiró del gobierno al PP de Fraga-Núñez Feijoo.

Pero habrá de ser precisamente el juez instructor y los datos que ya haya obtenido y los testimonios que está recogiendo, lo que determine si estamos ante una trama de comisiones organizada por el PP para su propia financiación, o solamente aprovechada por unos «espabilados» a la sombra del PP, y empleando arteramente el nombre del PP.

Pero de las revelaciones ya conocidas, sí se sabe que unas cuantas instituciones en manos del PP han contratado, repetidamente, con los presuntos comisionistas, y se han visto beneficiados por muchos contratos, algunos de ellos de sospechosa ejecución, como el encargo por más de dos millones de euros que se divide en diez contratos distintos para su más fácil cobro, o las declaraciones que hace alguno de los imputados de haber entregado hasta mil millones de pesetas al tesorero del PP, a cuenta de los «repartos» o favores por la consecución de esos contratos para la ejecución de «eventos»: congresos, celebraciones, acontecimientos de naturaleza muy distinta pero sumamente rentables para el organizador, según parece.

En los diarios de este jueves hay dos informaciones que deben añadirse a la novedad de la cacería: primera, que en ella participó también el jefe de la Policía judicial, y que Garzón y Bermejo ya habían compartido cacería en Toledo el 24 de enero. Nos lo cuenta ABC con relieve. Segunda información, que aporta El Periódico de Cataluña: Un dirigente popular de Jaén critica a los suyos, y revela que fue él quien invitó al juez y al ministro por separado a la montería…

¿Se ha pasado de frenada, o se ha pasado unos cuantos pueblos, como suele decirse, el líder Rajoy, como algunos sospechan y proclaman? Su mensaje -el Gobierno, por vía judicial, ataca al PP y quiere acabar con él- había sido lanzado con anterioridad por las tres «lideresas» del PP, Cospedal, Santamaría y Aguirre. Rajoy no hace sino poner ceremonia e intensidad a la denuncia… Y, en todo caso, es evidente que ha obtenido lo que pretendía: dar signos de firmeza contra los eventuales adversarios y enemigos -jueces, fiscales, gobierno…-. Pero acaso haya sido «un exceso» del que, a la postre, pudiera ser víctima.

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