José Cavero – Los garbanzos negros del PP


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Es indudable que los personajes y «hazañas» que de ellos se relatan sobre la más reciente trama de corrupciones y corruptelas descubiertas en el PP, no tiene por qué alcanzar, y en modo alguno alcanza, a la mayoría de los militantes y dirigentes del principal partido de la Oposición. Por fortuna, hablamos de «garbanzos negros», o de «manzanas podridas» en un cesto de muchos miles de ciudadanos honestos y modélicos. Pero tampoco hay duda de que esos individuos han hecho un daño espantoso al partido de Fraga, Aznar y Rajoy, sus tres presidentes, y que está por ver aún en qué medida perjudican, asimismo, a otros dirigentes actuales, responsables últimos de los militantes presuntamente corruptos. Por de pronto, la presidenta Aguirre, que ha sido la que en mayor medida ha invocado su propia inocencia y la de todos sus consejeros, se ve confusa, con toda probabilidad, por las actuaciones que reatribuyen a su consejero López Viejo, consejero ya destituido que en un año llegó a otorgar a Correa contratos por casi 600.000 euros, fraccionados en 76 facturas de menos de doce mil, para que los controles administrativos fueran menores y fuera más fácil el cobro. ¿No se enteró la presidenta de lo que hacía su consejero, y en qué medida los «chanchullos» de López Viejo tenían repercusión en las finanzas del PP, o eran «cosa suya, única y exclusivamente? Eso es lo que deberá concluir el juez instructor de la abultadísima documentación de que dispone, y que conduce las atenciones en particular a Madrid y a la Comunidad Valenciana. En esta última, los «comisionistas» operaron con la Copa América y con la fórmula 1. Y a estas alturas, no hay que insistir mucho para advertir las grandísimas cantidades que se mueven en la preparación de esa clase de «eventos» cuyas cuentas finales abonan las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos, y de las que es muy frecuente que se beneficien «los amiguetes del partido». A menudo han aparecidotas excelentes relaciones de todos los presuntos inculpados con el yerno de Aznar, Agag, y la presencia de buena parte de ellos -de los componentes del llamado clan de Becerril- en la fastuosa boda imperial de la niña Ana. De aquellos polvos vinieron estos lodos, y no habrá sorprendido que Ana Botella haya reclamado respeto y defensa de la actuación de su exmarido en sus tiempos presidenciales.

Los medios informativos vienen proporcionando informaciones «de alto voltaje» sobre la trama. Por ejemplo, nos cuenta El País que el sumario de Garzón se activó gracias a un ex edil del PP que grabó 15 sesiones de los implicados, y asegura que Garzón investiga nada menos que once casos situados en organismos del PP, que daban tratos de favor en concesiones y contratos. El Mundo detalla los pagos que percibió Correa, de 24, seis y ocho mil euros en 2007,de otros 200.000 euros y hasta de 600.000, según otra serie de facturas desglosadas en muchas más. ABC explica que aún no se sabe si Garzón guarda munición letal o pólvora mojada, al haber apuntado aforados del PP sin revelar sus nombres. Pero es evidente que ha conseguido una evidente parálisis «Proxy acaso». Apenas la secretaria general del PP, Cospedal, ha admitido que «si hay manzanas podridas, las eliminaremos». Los restantes dirigentes del partido prefieren esperar acontecimientos, o centrarse en la episódica cacería del juez, el ministro y otra treintena de personas. Queda aún mucha tela por cortar.

JOSE CAVERO

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