Andrés Aberasturi – Peces y campanas


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Esto se va pareciendo cada día más a esos surrealistas villancicos en los que se invita a mirar cómo beben los peces en río (y vuelven a beber) o se pone «campana sobre campana y sobre campana una» (¿). Pues sustituyan aquí los peces por los chorizos y las campanas por las cortinas, y tenemos el panorama al completo de la increíble política nacional.

Porque resulta que hay dos elecciones importantes que ocupan los últimos puestos en los informativos y páginas muy interiores en los diarios. Lo que se lleva son los peces/tiburones, esos chorizos que durante años, al parecer, han logrado contratos públicos adjudicados a dedo y/o ganados con y sin sobornos mediante una intricada red de empresas y testaferros. Y Garzón que sigue sin soltar su presa aun sabiendo que no la va a poder concluir porque hay aforados que no son competencia de la Audiencia Nacional. Y el PSOE sacando el tema cada vez que tiene un micro delante. Y el PP que no sabe por dónde salir y cómo traspasar a la opinión pública que aquí no se trata -al menos por ahora- de financiación ilegal del partido sino de unos cuantos peces/tiburones que se lo han estado llevando crudo amparados en las siglas del PP o después de haber hecho los contactos necesarios en cargos públicos.

No va a ser fácil. Ni en los medios ni en legajos que lleven la firma de Garzón se va a implicar directamente al partido (y por eso doña Soraya y el señor Trillo debieron intentar personarse en la causa como acusación pública) de forma que el texto va a ser siempre irreprochable pero el contexto es ya evidente: la corrupción del PP, en el PP, con el PP. Y no hay más. O se toman muy en serio y de forma urgente lo de las manzanas de Cospedall, o esto no va a haber quien lo pare. Da igual que ni un solo euro sucio haya ido a parar a las arcas del partido y si a los bolsillos de los chorizos; una vez más la percepción cuenta más que la verdad y entre todos se han dejado comer el terreno. Lo peces no se conforman con beber en el agua una vez: beben y beben y vuelven a beber y al final lo inundan todo.

Y ahora las campanas/cortinas. Sonó en primer lugar la los escándalos y cuando aun su tañido era estridente, llega Bermejo y puso sobre esa campana otra campana en forma de inusitada cacería. Porque las cacerías, se diga lo que se diga, son siempre sospechosas y como de señoritos de derechas de pelo engominado; todo tiene un aroma impresentable: desde la indumentaria de los cazadores, hasta los «secretarios». Y ver ahí a un ministro al que le están haciendo una huelga los suyos y a un juez que deja en la trena el fin de semana a unos detenidos para irse a un «hecho cinegético» (que manda huevos la frasecita), pues la verdad, no parece un ejemplo a seguir. Y en el PSOE pueden decir lo que quieran, pero ha tenido que sentar como una patada en las espinillas.

Y con tanta campanada ni hablamos ya del paro, ni de la economía, ni del Santander, ni de la venta de coches, ni de inmigrantes detenidos a tantos el día y sólo la imagen terrible de los muertos en la última patera nos devuelve al drama cotidiano. El resto son campanadas en esta medianoche larga que vive España sin que nadie parezca tener mucho interés en encender bombillas de esperanzas reales, no retóricas, auque sean de bajo consumo.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído