Luis del Val – Presunción de culpabilidad


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

No es que se haya quebrado la presunción de inocencia, sino que, en una vuelta más de tuerca, cualquier información adquiere el carácter asociado de presunción de culpabilidad.

Y he criticado la falta de oportunidad y el desahogo antiestético del juez Garzón y el ministro de Justicia, pero lo que adquiere un tono peyorativo ha sido la insistencia -como si se tratara de un argumento insólito y brillante- le hecho de que el juez se marchara a cazar, tras ordenar la prisión incondicional de algunos implicados en el caso. ¿Y que se supone qué hacen los jueces? ¿Se marchan al psiquiatra? ¿Piden una entrevista con su director espiritual, si es que lo tienen? ¿Deben retirarse a la trapa y no hablar con nadie? Todos los día unas cuantas docenas de jueces ordenan prisión y, luego, se marchan a su casa, y festejan el cumpleaños de un familiar, o van al cine, o quedan con unos amigos, o van a ver una comedia musical, o hacen lo que suele llevar a cabo cualquier persona fuera de sus horas de trabajo. Esa insistencia malsana de que el juez estaba cazando «mientras los inculpados permanecía en el calabozo» es de aurora boreal.

Y, tampoco es manca, de la otra parte, rememorar que hace ya unos años, uno de los implicados estuvo en la boda de la hija de Aznar. Es decir, que Aznar es culpable por no haber adivinado lo que harían al cabo de un tiempo, alguno de los invitados a una boda a la que asistieron cerca de cuatrocientas personas. A la mía fue mucha menos gente y hubo uno que, años más tarde, fue acusado de inducción de asesinato, lo cual no creo que me convierta en presunto encubridor o colaborador del crimen por mi falta de olfato para el futuro.

Con la presunción de culpabilidad nos cargamos a un presidente autonómico de PSOE y arruinamos con el Caso del lino la carrera de algunos del PP. Pero nadie rectifica.

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