Lorenzo Bernaldo de Quirós – El plan Obama


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

La corriente central de los economistas americanos se opone al proyecto demócrata porque cree que no servirá para reactivar la economía y sólo logrará crear un descomunal déficit presupuestario que forzará a elevar los impuestos en el futuro y, por tanto, afectará de manera negativa al crecimiento. En cualquier caso, el brutal deterioro de las finanzas públicas en 2009 y 2010, el déficit en este año superara el billón de dólares, puede plantear serias dificultades de financiación ante el impacto negativo en las reservas de los bancos centrales y en las cuentas de capital de los países emergentes de la crisis económica.

Al mismo tiempo, casi todos han escrito estudios y artículos poniendo de relieve que las estrategias fiscales expansivas, basadas en el aumento del gasto y del déficit, no han sido capaces de sacar a país alguno de la recesión en las últimas décadas. El más reciente y espectacular fracaso de esos experimentos keynesianos fue Japón. Durante una década más que dobló su deuda sin haber logrado salir del proceso deflación/estancamiento iniciado en los noventa. Puestos a utilizar algún tipo de incentivo, casi todos apuestan por bajadas de impuestos que, por cierto, fue también la posición de una de las estrellas del actual equipo Obama, Cristina Romer antes de entrar en política.

Incluso los partidarios, con matices, de la efectividad anti-crisis de una expansión del binomio gasto/déficit rechazan el paquete Obama por una razón fundamental: sólo el 8 por 100 de los «estímulos» entrarán en vigor en 2009 y un 33 por 100 de los mismos en 2010. El resto, el 59 por 100 se distribuye hasta 2015 cuando es de suponer que la recesión haya terminado y, en consecuencia, la economía no precise ser estimulada. La idea de que sólo son eficaces para combatir una recesión programas de gasto temporales y ejecutados con rapidez fue siempre defendida por Larry Summers, jefe de los asesores económicos de la Casa Blanca. Esto significa que ni siquiera los keynesianos más sensatos, incluidos algunos de los asesores de Obama, creen posible que los «estímulos obamitas» tengan impacto positivo alguno sobre el PIB. Gary Becker, Kevin Murphy y Bob Barro han estimado que el multiplicador del gasto, esto es, la aportación al crecimiento del PIB de un aumento de 1 punto del gasto es inferior a la unidad.

Si existe un notable grado de escepticismo respecto a la política fiscal de la Administración Obama, nadie confía en que ésta haya adoptado las medidas necesarias y adecuadas para estabilizar el sistema bancario. Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI, ahora en Harvard, asegura que cualquier efecto estimulante sobre la economía norteamericana de la expansión del gasto público será efímero ya que no existe una actuación coherente destinada a recapitalizar la banca. Sin solucionar este asunto es imposible pensar en una recuperación de la economía porque no podrán normalizarse el funcionamiento del sistema de pagos.

En este contexto, el deterioro de las entidades financieras persistirá e incluso de agudizará a medida que la recesión multiplique en los próximos meses el volumen y la variedad de los activos tóxicos lo que podría acentuar las fuerzas recesivas. Esta es la posición de Nouriel Roubini, el famoso Dr.Doom quien predice para EE.UU. una L de recesión/estancamiento América similar a la sufrida por Japón en su «década perdida».

SUPERCHOLLOS

¡¡¡ DESCUENTOS SUPERIORES AL 50% !!!

Las mejores descuentos de tiendas online, actualizados diariamente para tí

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído