Julia Navarro – Escaño Cero: «La tregua»


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Una vez que han «cazado» al cazador, es decir ahora que ha dimitido Mariano Fernández Bermejo los populares se disponen a centrar su estrategia en apuntalar al juez Baltasar Garzón al que han convertido en el chivo expiatorio de sus propios problemas internos.

La realidad es que Bermejo estaba lastrando al gobierno y sobre todo que a los propios socialistas se les hacía muy difícil defenderle. Lo siento por los cazadores, pero la verdad es que cuesta entender que alguien se divierta disparando a ciervos. Pero a pesar de que Bermejo ya ha sido abatido, el PP va a continuar con su estrategia de tensión para seguir disimulando sus problemas internos.

Y es que aunque desde los sectores mediáticos afines a los populares se intente restar importancia al famoso «caso Gürtel», ya saben el escándalo protagonizado por algunos personajes muy cercanos al PP, cercanía que les ha permitido hacer negocios estupendos, y además el escándalo también ha afectado algunos cargos públicos del propio partido.

Desde luego al PP no le ha podido venir en peor momento el estallido del caso Gürtel, habida cuenta que el 1 de marzo se celebran elecciones en el País Vasco y en Galicia.

No obstante esa tregua declarada en el seno del PP es sólo eso una tregua, porque son muchos los militantes y dirigentes que miran a sus propios bancos buscando al mirlo blanco que en el futuro pueda devolverles el poder. Les diré de quién se habla en éstos días en el seno del PP: de Alberto Ruiz Gallardón y de Rodrigo Rato.

El alcalde de Madrid está sabiendo jugar bien sus cartas, en realidad está consiguiendo la cuadratura del círculo. Y es que le es leal a Rajoy pero al mismo tiempo la manera de cómo se está manejando en esta crisis, y corta cabezas ante la más mínima sospecha de que haya algún corrupto en su equipo, le convierten en uno de los dirigentes que más incólumes van a salir del lío.

En cuanto a Rodrigo Rato, quienes le conocen y hablan con él aseguran que el vicepresidente no tiene prisa y maneja con cautela los tiempos. No va a dar un paso en falso, no se va a postular para nada, simplemente va a seguir permaneciendo en un discretísimo segundo plano y si se dan las circunstancias entonces sí se dejara querer.

Claro que otros dirigentes populares dicen que el PP se tiene que volver a reinventar a sí mismo, que en cuanto salgan de ésta tienen que hacer una renovación a fondo, que lo que no puede ser es que todo continúe igual.

El resultado de las elecciones del 1 de marzo pueden dar un respiro a Mariano Rajoy o servir para alimentar a sus críticos. Las urnas lo dirán. Por ahora en el PP se ha instaurado el silencio. Están en tregua por lo que pueda pasar mientras han puesto a Garzón en su punto de mira.

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