Andrés Aberasturi – El PSOE en la encrucijada


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

No va a resultar tan evidente como parece que el excelente resultado del PSE en Euskadi -el ganador ha sido el PNV- vaya a dar mas alegrías que problemas al PSOE. Porque los posibles pactos, los que sea, van a pasarle factura de una forma u otra, tanto si López logra la investidura como si, pese a todo lo dicho, cediera tal responsabilidad al ganador de las elecciones.

El problema teórico, una vez más, sería encuadrar al nacionalismo desde un punto de vista estrictamente político y al margen de lo que realmente les aglutina: el sentimiento de una identidad nacional que suena bien pero que no sirve -por si sola- para combatir el paro, arreglar la sanidad o potenciar la industria. Quiero decir que tras los dos partidos nacionalistas más fuertes del estado español hay una democracia cristiana evidente en el PNV y una derecha moderna, centrada y burguesa en CIU. Así que cuando se habla de alianzas contra natura o a favor de natura, los aliados naturales desde el punto de vista puramente teórico de ambos partidos sería mucho más el Partido Popular que IU, en cualquiera de sus versiones, y que el propio PSOE. Pero como tenemos el país que tenemos, lo que hace una década fue posible, hoy resulta inviable y buena culpa la tiene la radicalización del PP contra los partidos nacionalistas.

Entonces ¿qué puede pasar, descartado por imposible el pacto PNV-PP que parecería el más lógico desde un análisis -insisto- distante y puramente político? Pues que el PSE presida Ajuria Enea con el apoyo puntual de los populares obsesionados con desbancar al PNV del Gobierno Vasco. ¿Pero cuánto puede durar eso? ¿Cómo se va a entender que en Euskadi ocurra todo lo contrario a lo que pasa en Madrid donde, hasta ahora, el PNV era socio del Gobierno y el PP la oposición pura y dura? Y encima con la amenaza de CIU que ya ha advertido que no va a sostener a un PSOE que abandone al PNV.

Pero es que si el PSE cede la presidencia al partido mas votado, nadie iba a entender los órdagos de López y perder de golpe Galicia y Euskadi no es fácil de digerir. Tendrá que apoyarse en PP al menos para la investidura y quien sabe si -cosas personales- va a necesitar incluso el apoyo de la «maldita» Rosa Diez. Pero la pregunta es cómo se puede aguantar una legislatura entera sin traicionar a unos y otros. Lo más probable es que a las primeras de cambio, una vez lograda la presidencia, PSE y PP choquen y sea el PNV -negociando sus apoyos en Madrid- el que salve al futuro Lehendakari López de más de un apuro, lo cual, lógicamente, encenderá aun más los ánimos de un PP en la oposición. Haría falta demasiada coherencia y demasiada cintura por parte de los dos grandes partidos para convivir cuatro años en Vitoria como amigos o aliados y en Madrid como rivales absolutos y no parece que ni la cintura ni la coherencia sean una de las características de nuestra siempre enervada clase política.

Bueno es que prueben a sentarse y a discutir y para los que quieran ver la botella medio llena, tal vez esa necesaria cohabitación en Euskadi podría ser el comienzo de una relación que no tiene que resultar necesariamente tan absolutamente tensa como ha sido en estos últimos años y menos aun cuando Europa y muy especialmente España están inmersas en una crisis que necesita mas hechos y menos palabras por parte de todos.

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