Charo Zarzalejos – El laberinto


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

En poco más de media hora de encuentro, el PNV ha ratificado lo que ya sabía desde la misma noche electoral. Ha ganado, pero no suma. Justo lo contrario que el PSE, que aún mejorando y mucho sus resultados, no ha ganado pero si suma, gracias al apoyo del PP. Estas reuniones forman parte de la liturgia obligada después de las elecciones, en las que unos y otros quieren el misterio cuando el final, como en los folletines, está escrito.

Los del País Vasco son unos resultados malditos. Para el PNV porque ganando se va a la Oposición y para el PSE porque si bien va a poner un hito en la historia de la política vasca sus 24 escaños _hoy sabremos si suma el 25_ son pocos, demasiados pocos como para gobernar en solitario y no volverse loco.

Patxi López bajo ningún concepto va a dejar pasar la oportunidad de llegar a Ajuria Enea. Tendrá los 38 escaños necesarios, pero acto seguido volverá a los 25 en la medida que no quiere pactos con nadie y menos con el PP.

En toda esta liturgia a muchos dirigentes del PNV se les está calentando un poco la boca; pero más allá de sus declaraciones, los nacionalistas del PNV, que en la próxima semana y de manera no oficial se convertirán en el primer partido de la Oposición en Euskadi, tienen bien decidido que si al final lo suyo es dejar el poder lo será «con todas las consecuencias». En realidad, este es un mensaje para Rodríguez Zapatero, a quien, de inmediato, van a retirar su apoyo en el Congreso. En el País Vasco, Patxi López tendrá que recurrir a la varita mágica que con tanta habilidad ha utilizado siempre el Presidente del Gobierno y que ahora, con sus apoyos diezmados y una crisis galopante, tendrá que sacar brillo para que recupere la efectividad de tiempos no demasiados lejanos.

Patxi López en Vitoria y Rodríguez Zapatero en Madrid están a punto de entrar en el laberinto que conlleva la debilidad parlamentaria. Patxi López, lehendakari in pectore, lo va a tener muy difícil. Desde el PSOE, el apoyo «gratis» del PP no deja de inquietarles; pero la Oposición, de verdad no le va a venir al futuro lehendakari de los populares vascos, sino del nacionalismo, que va a tratar de hacer ver lo difícil que es dirigir el País Vasco sin su concurso. Salvo que Patxi López busque acuerdos puntuales con el PP, el compromiso de este partido acaba una vez votada la investidura. «De nosotros no quiere nada y si quiere algo que nos lo pida». Gobernar con sus solas fuerzas será para el futuro lehendakari misión imposible.

Al Presidente del Gobierno y al PSOE, por muchos que quieran despegarse de los resultados gallegos y vascos, estos les tocan de lleno. En Galicia porque se ha roto el discurso del Presidente según el cual el PP es una máquina de perder elecciones y en el País Vasco porque los resultados del PSE tienen como consecuencia inmediata Ajuria Enea e inquietud. Mucha inquietud, porque esa coincidencia en la oposición de «este» PP y de un PNV sin Ibarretxe _que se va a ir para dejar a Urkullu como líder de la oposición_ puede ayudar a generar complicidades entre ambos partidos que objetivamente pueden debilitar la posición del PSOE.

Habrá que dar un margen de tiempo para comprobar como se desarrollan los acontecimientos, pero vascos y gallegos han puesto también un antes y un después en la era Zapatero. La experiencia demuestra que el Presidente se sabe mover en la adversidad y ahora no será distinto. Cuando lo necesite, logrará la suficiente suma parlamentaria; pero la política es más que suma de escaños y es en ese apartado, que nada o poco tiene que ver con la matemática parlamentaria, en el que para el PSOE, lo acepte o no, ha comenzado un nuevo tiempo y no precisamente mejor.

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