Julia Navarro – Escaño Cero: El escaño número 25.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Patxi López y sus compañeros del PSE han suspirado aliviados. Gracias a los votos de los emigrantes vascos, los socialistas han obtenido el disputado escaño número 25, de manera que ya no necesitan a Rosa Díez para que López se convierta en lehendakari. El mismo alivio han sentido en Madrid. En el PSOE no soportan a Rosa Díez, la tienen una ojeriza clara y manifiesta, les pone de los nervios cuando sale a la tribuna del Congreso y se les hacía cuesta arriba pensar que de ella pudiera depender el gobierno en el País Vasco.

En el PSOE nunca perdonarán a Rosa Diez que se fuera del partido después de casi cuatro años de discrepancias públicas y notorias, y mucho menos que pusiera en marcha UPyD, y si me apuran tampoco le perdonan que obtuviera un escaño en el Congreso y que en estas elecciones vascas haya obtenido otro escaño en el Parlamento vasco. Cuando nació UPyD el PP les jaleaba convencidos de que así dañaban al PSOE, pero un buen día se dieron cuenta que lo mismo Rosa Díez les quitaba también votos a ellos y empezaron a denostarla.

Desde las filas socialistas han puesto en marcha unos cuantos slogans en contra de UPyD. Acusan a este partido de ser de derechas, de nutrirse de votantes del PP. Tratan, claro de desprestigiar a Rosa Díez y a quienes le acompañan en UPyD. Pero si se lee con atención la lista de «fundadores» de UPyD uno se encuentra con gente que siempre ha estado en la órbita de la izquierda, pero que no comulgan con la política de Zapatero. Porque esa es la cuestión: ser de izquierdas pero no ser zapatista. Pero ya se sabe que los partidos tienden al dogma y el que está dentro de la ortodoxia del partido es estupendo y el que no un disidente al que destruir, y en política la destrucción pasa por el despestrigio.

Ahora, con el escaño numero 25, Patxi López no tiene que pedir el voto a Rosa Díez, aunque es de suponer que UPyD votará su investidura a cambio de nada, de lo contrario cometerían un error. Con el escaño número 25 en su poder, los socialistas sólo necesitan los escaños del PP para convertir a López en lehendakari y todo parece que llegarán a un acuerdo de mínimos por lo menos para garantizar cierta estabilidad en la legislatura vasca.

Hay una enorme esperanza en el País Vasco, un cambio que va a repercutir en el resto de España. Al PNV le vendrá bien estar en la oposición, volver a pisar la calle y sobre todo darse cuenta de que la calle no es suya por el hecho de ser nacionalistas. Con el escaño número 25 en el bolsillo, Patxi López está más cerca de ser lehendakari. Que sea para bien.

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