Cayetano González – Ni tanto ni tan calvo.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Los españoles tendemos, en general, a ser un poco «pendulares» en los estados de ánimo, en los análisis que se hacen de la situación política, económica, social y no digamos nada de la deportiva. Podemos pasar de un extremo a otro con una facilidad pasmosa. Es cierto que algo o bastante de culpa tenemos en ello los medios de comunicación y los que por oficio nos dedicamos a analizar y diseccionar cada día esa realidad.

Viene esto a cuento por la tan traída y llevada «soledad», política naturalmente, de Zapatero tras su derrota en las elecciones gallegas del pasado 1 de marzo, unida a la amenaza del PNV de retirarle su apoyo en el Congreso de los Diputados si se consuma en las próximas semanas la investidura de Patxi López como lehendakari con el apoyo del PP y el consiguiente desalojo de Ibarretxe y de los nacionalistas vascos del Gobierno de Vitoria.

Es cierto que, después de cinco años disfrutando del poder de forma placentera, a Zapatero se le han empezado a complicar las cosas. Por un lado, la crisis económica y esos ya casi cuatro millones de parados en España. Un político avezado como es el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, decía hace unos meses en una entrevista periodística que los datos de la EPA (Encuesta de Población Activa) podían acabar echando a Zapatero de la Moncloa. En su momento me pareció algo exagerada esa afirmación, pero con el paso del tiempo se vuelve a comprobar que lo que más modifica el sentido del voto de los ciudadanos es cuando les tocan el bolsillo.

Pero una cosa es que Zapatero haya perdido las elecciones en Galicia y que como consecuencia de los pactos del PSE en el País Vasco se le reduzca los apoyos en Madrid, y otra que esté ya todo ganado para el PP y para Rajoy. Los populares tuvieron un magnífico resultado en Galicia, recuperando un Gobierno que históricamente siempre les ha sido propicio y por el contrario, en Euskadi su resultado no fue bueno, perdiendo dos escaños y 65.000 votos respecto a las elecciones de hace cuatro años

Hace un año por estas fechas, Zapatero ganó las elecciones generales a Rajoy con el apoyo nada desdeñable de 11.289.335 ciudadanos que le dieron su voto. El PP tuvo un millón menos. Sabido es que ambos partidos tienen un suelo electoral muy sólido y que donde se juegan las elecciones es en la franja de dos millones de ciudadanos que suelen cambiar el sentido de su voto, dependiendo de diferentes variables. Es muy posible que a Zapatero se le haya empezado a quebrar la «baraka» de la que ha disfrutado hasta la fecha. Pero eso no significa ni mucho menos que tenga todo perdido, ni Rajoy todo ganado. Ambos van a tener que sudar mucho la camiseta y de momento ya hay fecha para un nuevo duelo electoral: el domingo 7 de junio, elecciones europeas que más que nunca serán unas elecciones en clave nacional.

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