Julia Navarro – Escaño Cero – La soledad de las víctimas.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

En algunas ocasiones los representantes de los ciudadanos, es decir los políticos, actúan al margen de los propios ciudadanos. Se olvidan con demasiada frecuencia de que son sólo empleados públicos y que no tienen derecho a privilegios especiales por el hecho de ser ministros, alcaldes, directores generales o lo que sea.

Escribo esto porque me ha indignado la actitud de nuestros políticos en los actos en recuerdo de las víctimas de aquel fatídico 11 de marzo que unos asesinos islamistas causaron una masacre en Madrid. Puedo entender que se quieran hacer actos más o menos multitudinarios, que tengan un formato u otro, lo que no puedo entender es que desde las instituciones se ignoren a las víctimas y a los familiares, verdaderos protagonistas de aquella tragedia.

Un ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid organizó un acto en la estación de Atocha, precisamente en el monumento que allí se ha levantado a las víctimas, acto al que acudió el alcalde junto a la ministra Magdalena Alvarez y los portavoces municipales, pero en el que no se permitió la entrada y asistencia de las propias víctimas. ¿Se puede entender esto? Pues no, no se puede entender o al menos yo no lo entiendo. Como no comprendo la actitud de los socialistas madrileños negándose a participar en un acto institucional de la Comunidad de Madrid a cuenta de las desavenencias políticas que tienen con Esperanza Aguirre, permitiéndose mezclar sus intereses políticos con lo que es un acto institucional.

Ya digo que se puede discutir el bajo perfil con que el Gobierno ha decidido abordar este quinto aniversario del 11 de marzo, pero lo que no se puede es tener un comportamiento político como el que han tenido nuestros políticos.

Han sido los supervivientes de la matanza del 11-M y los familiares de las víctimas quienes con sencillez y pundonor han rendido homenaje a sus seres queridos y lo han hecho en las estaciones donde estallaron las bombas asesinas, en la calle, en los alrededores de Atocha. Y han rendido esos homenajes en soledad, porque en este quinto aniversario los políticos han decidido recordar calladamente, sin grandes actos institucionales, y en los actos institucionales que han hecho han sido alejados de sus verdaderos protagonistas y en medio de la polémica partidista. O sea una vergüenza.

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