José Cavero – La retirada de Kosovo


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

En pleno puente festivo de San José, y sin demasiada «correa» nueva que llevarse a la boca, el anuncio de la retirada de las tropas españolas de Kosovo, después de diez años de misión internacional con la bandera de la OTAN, ha reclamado atenciones y repercusiones amplísimas. ¿Se ha pasado página en las relaciones con la nueva Administración de Obama, como proclama Bernardino León, o es un nuevo traspiés con esa misma Administración, tras el que motivó la retirada de tropas españolas de Irak?

Zapatero ha señalado que es lógica esa retirada, pero la Casa Blanca ha recordado que los aliados acordaron «salir juntos» de aquella misión. A Obama se le atribuye una dura respuesta a la decisión española, y de igual modo a varios aliados europeos que hablan de decisión impresentable. A Zapatero, en cambio, no le consta el malestar de ningún aliado, y por más que Bernardino León haya acudido a Washington a rebajar tensiones, es probable que se haya abierta una nueva ocasión para el enfado «del imperio», siempre tan susceptible y tan dueño de lo que determina la OTAN que dirige…

En cuando al PP, partido principal de la oposición, han sido varias y diversas las reacciones cosechadas. Parece que, en el fondo, había bastante coincidencia en que España no pintaba nada en Kosovo, una vez que el territorio se declaró independiente por voluntad e interés del ex presidente Bush. Es más, venía a ser un pésimo ejemplo para otros territorios europeos, por ejemplo Euskadi, de que en nuestro tiempo y en el seno de la Unión Europea, ahora mismo, era posible constituir nuevas naciones pese al enfado de las viejas Administraciones, siempre que tuvieran un buen «padrino». Si a Bush se le hubiera ocurrido apadrinar la independencia de Euskadi, vaya usted a saber lo que hubiera acontecido.

Pues, bien, en una primera reacción, el PP entiende que la que anuncia Chacón en Kosovo es una decisión coherente, aunque acaso torpe. «No sólo es legítima, sino la única lógica», proclamaba ayer uno de los diarios afines al PP de Rajoy, que hoy en cambio ha destacado este «primer desencuentro» con Obama: «el Gobierno lo estropea incluso cuando tiene razón», proclama. Otro diario afín relata que cuando la portavoz popular en la Comisión de Defensa, Beatriz Rodríguez Salmones, fue informada por la ministra, la reacción de la oposición no pudo ser más favorable. Le confirmó la retirada, tal como venía demandando los populares… Luego explica este diario que si se pretendía agradar a Obama quitando soldados de Kosovo para llevarlos a Afganistán, ha errado y ha complicado aún más la reconciliación. En el seno del PP, sin embargo los distintos portavoces chocaron visiblemente: mientras para Jorge Moragas no se había acordado correctamente el repliegue, y se preguntaba sobre la opinión que la decisión merecería a Obama, en cambio, «el otro experto» en política exterior del PP, Gustavo de Arístegui, explicaba que el Ejército español no podía seguir en la provincia serbia (Kosovo) después de que hubiera declarado su independencia.

Decía textualmente De Arístegui: «La retirada de nuestras tropas de Kosovo es una decisión acertada y debe aplaudirse, aunque llegue con retraso». Y concluía: «La medida del Gobierno es acertada, era imprescindible y debe aplaudirse. La oposición puede decir con legítima satisfacción: lo hemos dicho docenas de veces y es evidente que teníamos razón». Ajena por completo a estas discrepancias abiertas entre sus correligionarios, Dolores de Cospedal arremetió con ensañamiento contra Zapatero, último causante de todos los males y desaciertos del país en el último lustro.

En línea con Cospedal, José Luis Ayllón señalaba que la decisión llega tarde y que se había propiciado una irregularidad porque las tropas estaban en Kosovo, «un no país», sin autorización parlamentaria. El PP parece haber visto una nueva ocasión para apuntarse un tanto ante la opinión pública…

JOSE CAVERO

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