Fernando Jáuregui – La semana política que empieza – Tiroteo sobre la superministra de Defensa


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Hay que empezar este comentario diciendo que, sin duda, la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha cometido como mínimo un resbalón político al anunciar, sin previas consultas ni a los ministros concernidos -el de Exteriores especialmente-, ni al Parlamento -contraviniendo una promesa_, ni a los aliados -provocando un revuelo con el presidente Obama, nada menos-, que España retirará sus tropas de Kosovo. Cierto que si hubiese hecho los avisos pertinentes en el momento adecuado, todos le hubiesen dicho que adelante, porque la salida de las tropas españolas de un país creado casi artificialmente por los Estados Unidos y al que España, por variadas y sensatas razones políticas, no reconoce, era, es, una medida coherente. Una medida en la que ahora ha habido que dar una cierta marcha atrás, posponiéndola y forzando un encuentro de la ministra, esta semana, con el mando supremo de la OTAN, tratando de aplacar los agravios en la Alianza.

Lamentablemente, Carme Chacón no ha hecho en tiempo y forma los avisos a los que antes me refería. Ni a su colega Moratinos ni, lo que es más grave, a las Cortes, que presumiblemente tampoco iban a ser consultadas a la hora de enviar, contra lo prometido, más tropas a Afganistán (que, por cierto, se enviarán, aunque aún no se haya reconocido oficialmente). E incluso se duda -porque tampoco han dicho esta boca es mía, hasta el momento en el que yo escribo este comentario, ni Chacón ni el presidente_ de que el propio Zapatero conociese exacta y puntualmente cómo y con cuánta precipitación iba a comunicarse la retirada de los soldados de Kosovo. Y eso que, desde que dejó la secretaría de Estado de Comunicación, el marido de la ministra es, como se sabe, uno de los más influyentes, inteligentes y cercanos asesores «desde fuera» de Zapatero, uno de los pocos que habla constantemente con el famoso teléfono móvil presidencial.

El patinazo de Chacón, que algunos en el PSOE pensaban, y piensan, que iba flechada hacia la vicepresidencia política del Gobierno Zapatero, en sustitución de una María Teresa Fernández de la Vega cuya sintonía con el presidente aseguran que ya no es tanta, ha servido lógicamente como munición para la oposición. Aunque el PP ha tenido que poner silenciador a sus fusiles verbales, porque los «populares» fueron los primeros que exigieron, y no hace tantos meses, que nos retirásemos de Kosovo. Y, exacerbando algunas sospechas, podría llegarse a creer que también en la «familia» socialista ha habido algunos que han disfrutado del error de la ministra más valorada en las encuestas, por delante del propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de Fernández de la Vega y del propio Zapatero, que son los tres más apreciados del gabinete, tras Chacón, según todos los sondeos.

El caso es que sobre Chacón llueven los cascotes a la menor oportunidad, tal vez porque algunos de sus cercanos, sobre todo en el socialismo catalán, han sugerido que sí es real la operación para llevarla a la vicepresidencia, y quién sabe si después a sustituir a Zapatero, si el presidente decidiese una creo que hoy por hoy improbable retirada en 2012. Y eso, en política, tiene sus costes: se le ha criticado desde pasar revista a las tropas estando embarazada -una fotografía que dio literalmente la vuelta al mundo y que cimentó su popularidad_ hasta la vestimenta en la última Pascua militar. Se criticó también que apareciese, cuando era ministra de la Vivienda, hablando desde un atril en La Moncloa, se han criticado sus medidas en pro de la igualdad de las mujeres soldado y, en general, su obsesión por la política de gestos y por el silencio ante los desesperados periodistas que siguen la información en Defensa.

Pero tiene también sus defensores. Los que piensan que se ha ganado el respeto de los militares -lo que no es tan fácil cuando se viene de donde Chacón venía-, que trabaja infatigablemente en medio de la discreción y que, al final, eso de estar en la «cumbre» de los políticos más populares no es algo que te toque en una tómbola. Cierto, ha metido la pata en el «capítulo Kosovo», y el influyente secretario general de la Presidencia, Bernardino León, que ha sido a quien le ha tocado limar asperezas con Washington, no ha dejado de ponerlo de manifiesto, lo que también resulta muy indicativo. Pero no menos cierto es que Carme Chacón sigue siendo uno de los puntales del Gobierno de Zapatero y una de las mujeres con mayor futuro político de este país. Pese a quien pese, que ya estamos viendo que a algunos les pesa mucho.

FERNANDO JAUREGUI

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